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Yo jugué en el Alba
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Entre todas las idas y venidas, dimes y diretes, descensos, ascensos, y reestructuraciones de categorías que ha realizado la Federación Española de Fútbol, lo cierto es que el Albacete Balompié casi nunca se ha visto afectado por ellas. Incluso se ha visto beneficiado. Por ejemplo, cuando se descendió a partir del décimo clasificado de los grupos de 2ªB para hacer solo un grupo en la temporada 85-86, el Albacete tuvo la suerte de estar en 2ª división en un efímero paso del que hemos hablado muchas veces, con lo que regateó el descenso. Pero no solo eso, en la temporada siguiente, salvó el descenso a Tercera (quedó 18º) al decidir la Federación que no había descensos, al poner cuatro grupos en Segunda B.

Pero esta temporada sería diferente, Fue dura, una de las más duras en la ya de por si dificil historia de nuestro modesto club.

La década de los 60 había pasado sin pena ni gloria. Mejor dicho, con todo penas. Las únicas alegrías fueron la inaguración del Estadio en 1960, algún triunfo ante el Real Madrid en el Trofeo Feria, y un ascenso en Badalona a 2ª división en la temporada 60-61. Luego, un lamentable descenso la temporada siguiente. Y lideratos continuos en el grupo de Tercera. Y goleadas a los Callosas y Rayos Ibenses de turno. Y decepciones en las fases de ascenso. Sabadell, en la 63-64, Calvo Sotelo de Andorra, en la 65-66 y Ponferradina, al año siguiente, nos dejaron a las puertas de segunda.

Se hacían grandes equipos y grandes fichajes para recuperar la categoría perdida, y pasó lo de siempre. Que la burbuja estalló.

La despedida de estos "mágicos 60" fue muy triste. El Albacete, acostumbrado a los fáciles equipos murcianos y alicantinos, cayó en un grupo con equipazos, como Jaén, Linares, Real Granada, Hércules... más los viejos enemigos como Imperial, Orihuela o Eldense.

Pues por la crisis económica, aún mas grave que las acostumbradas penurias de nuestro Alba, se fichó poco y mal. Un portero llamado Polaco, ex-jugador del Lugo o el Castellón que es uno de los peores arqueros que se recuerdan por estas tierras, algo parecido a un Plotnikov en blanco y negro, y otros dos defensas llamados Pon y Mata. Los tres vinieron del Manacor. Se fichó también, pero del Hércules a otro portero albacetense que si hizo un buen papel en el Alba, Sánchez-Roldán, que estuvo muchas temporadas en la disciplina blanca. Aparte, se repatrió a dos jovencísimos albaceteños del Real Madrid, donde muchísimos jóvenes valores de la ciudad iban a formarse como personas y futbolistas (lo que era un orgullo para sus familiares), un chico que se retiró enseguida del fútbol para dedicarse a otras cosas llamado Ginés Meléndez, y otro chaval de 17 años al que le pesó vivir en la capital y que se volvió a su tierra, un tal Julián Rubio. Cerrarían el apartado de fichajes Molina y Juanín, uno del amateur madridista y el otro del Jaén.

Todos ellos se mezclaron con los veteranos, con los que habían visto desde la grada y eran sus ídolos, los Sebas, Sotoca, Landete, Nieto, Jerónimo, Cebrián... y la cosa no fue muy bien. El comienzo fue muy irregular, victorias en casa ante Novelda y el siempre dificil Cartagena FC, y dos duras derrotas ante Hércules e Imperial, ambas por 3-0. Fuera de casa no se puntuó hasta la séptima jornada, en Valdepeñas, 1-1 con gol de Llácer, y no se ganó hasta la decimotercera. 0-3 al Atlético Cartagena, goles de Nieto y dos de Martínez. Este partido fue disputado bajo unas infernales condiciones atmosféricas, hasta tal punto que el árbitro pitó diez minutos antes.

Se mantenía una trayectoria irregular, lo normal esos años, se ganaba casi todo en casa y se perdía fuera, donde los equipos bajaban muchos enteros, ya fuera por el ambiente negativo o por otros condicionantes. Pero valía al menos para seguir en Tercera. Hasta que llega una circular de la FEF que afirma que se van a reducir los grupos en Tercera División, por lo que descendería a Primera Regional y perdería la categoría nacional partir del 12º de cada grupo de 20.

Se torció la cosa. Ya no bastaba con hacer un papel mediocre y evitar a duras penas el descenso, sino que había que hacerlo mejor. Y con esa intención se salió en la segunda vuelta. De intenciones no vive el hombre, y llegaron cuatro derrotas seguidas para empezar la segunda vuelta, se marcha el técnico Desiderio Herreros, y llega, por séptima vez, a salvar el barco, el gran Pedro Gutiérrez Alarcón "Guti". Eso sirve para reactivar el equipo, se gana 1-0 al Valdepeñas (Nieto), 1-2 en Adra (dos goles de Martínez), y 2-0 al Benidorm (Sotoca y Cebrián), amén de un heroico empate en La Victoria ante el potentísimo Jaén (1-1, tanto del mecenas de los plátanos y gran jugador Camarasa) Espejismo. Después de aquello, en las últimas diez jornadas el equipo no supo ganar un triste partido.

Llegaron las tres últimas jornadas, y la desbandada general por motivos económicos y de bajo rendimiento de los jugadores. A toda prisa, entre los que sentían el escudo, y el juvenil que había quedado campeón de su grupo, se hizo un equipo, primero para recibir al Manchego.

El equipo que salió fue este: Landete, Lázaro, Camarasa, Mata, Monroy, Nieto, Beila, Serrano, Moreno, Agustín y Andrés. Sustituyeron Leo (que debutó ese día) a Beila y Pedro a Andrés. El partido acabó empate a uno, gol de Andrés en el minuto 27, para el Albacete, y el veterano Manchego, claro favorito, solo pudo empatar a diez minutos del final. Aún así, el equipo agradó mucho a los desencantados aficionados.

En el mismo plan, se encaró la visita a Puertollano para visitar al Atlético Calvo Sotelo, filial del equipo minero. El resultado lo dijo todo, 7-1 a favor de los vecinos manchegos. Y se cerró esta desastrosa campaña empatando a 0 en el Carlos Belmonte ante el modestísimo Iliturgi de Andújar.

Como resultado final de la temporada, el decimotercer puesto, que implicaba perder la Categoría Nacional, algo que desde la lejanísima temporada 1942-1943 no se veía, y que costaría toda la década recuperar, y seguramente el peor momento de la historia del club, con un equipo muy hundido económica y socialmente. Entonces si que no había ni con qué encender, y no en los últimos tiempos, como quieren vender algunos. Lo cierto es que si ya se trataba a la Tercera División como un pozo, la Regional se veía directamente como un submundo por debajo de todo lo conocido, y muy doloroso.

Lo único bueno fue, que salieron grandes productos, como pasa siempre en los períodos de mayor escasez. Julián Rubio debutó ante el Adra y jugó una quincena de partidos encandilando a los aficionados. Asimismo, otros importantes jugadores debutaron este año, como el histórico Leo, Andrés, Serrano o Ginés Meléndez.

.


Nos remontamos hasta 1981 para comenzar a hablar de la historia más representativa de este terreno de juego, muy cercano al Carlos Belmonte. A mediados de este año, el Ayuntamiento decide adecentar esos terrenos y convertirlas en un campo de fútbol con todas las de la Ley. Un campo aledaño al Estadio donde podrían jugar los equipos de base de la ciudad de Albacete.

Pero ocurrió entonces que, el Albacete Balompié, el club representativo de la ciudad, puso sus ojos en ese campo a medio hacer. El Albacete, en esa Liga 81-82, se estaba jugando la clasificación para jugar la promoción de ascenso a 2ªB en el difícil grupo XIII murciano, con los rivales de siempre; Orihuela, Cieza, Yeclano, Eldense… y decidió para la recta final del Campeonato jugar en ese campo propiedad de la Federación, que estaba casi terminado, pero no totalmente preparado para albergar espectáculos deportivos de tanta magnitud, tanto por dentro, como en el exterior.

Once del Albacete Balompié, con equipación azul, en el primer partido de Liga de aquel año, en el Morao de Caravaca, en el que venció 0-3.

Estaba claro el por qué de la decisión. El Carlos Belmonte era un estadio excelente para la categoría, quizá demasiado bueno, y con poco ambiente, y unas pistas de atletismo que hacían que tanto los colegiados como los equipos visitantes jugaran muy cómodos. Se quería hacer una especie de “bombonera”, una auténtica olla a presión con el público casi en el terreno de juego, como el resto de campos de aquella Tercera murciana. Un “infierno manchego”, que por las pacíficas características de nuestra gente, nunca se ha podido llevar a cabo del todo.

Antes de mudarse a este campo, el Albacete abandonó el Carlos Belmonte (algunos decían que para siempre) goleando 4-1 al Atlético Muleño. Marcaron Emiliano, Castanera, Verdú y Junco. Y tras ganar en el derby al Villarrobledo 0-1 (gol de Julián Rubio), el equipo se disponía a jugar contra el Cieza, uno de los equipos que estaban arriba en la tabla y que era un cualificado rival en la lucha por el título. El Albacete además tenía ánimo de revancha, pues había perdido 2-0 en la ida en el infernal campo ciezano, posiblemente el recinto donde haya jugado el equipo blanco donde los jugadores hayan temido más por su integridad.

Eso era el domingo 4 de Abril de 1982. Se produjo una solemne inauguración, con presencia de los grandes jerifaltes federativos murcianos, bendición de la curia y saque de honor del alcalde, Salvador Jiménez, incluidos. Muchos se perdieron estos fastos e incluso el inicio del partido. El campo en realidad no estaba terminado (ya se sabe, las prisas políticas en inaugurar) y se formaron grandes colas y arremolinamientos en los accesos, amén de la lluvia pre-partido que provocó un viaje turístico por los bancales y los barrizales a los aficionados. El campo estaba casi inaccesible para los ciudadanos, esto es una muestra de hasta que punto ha cambiado nuestra ciudad en tan poco tiempo.

Vista general del campo aquel día

Las fuerzas vivas, en el "palco"

Una casa comercial donaría un hermoso trofeo en los vestuarios al autor del primer gol oficial en la historia de este campo. Todas las papeletas iban al gran goleador Emiliano, que metió casi 100 goles en 3 años con el Alba, y ese año marcó 30, o Flores García que hizo esa temporada una docena de goles, o Hernán, que siempre tenía el oportunismo de aparecer cuando menos se esperaba… Pero la historia dirá que el primer gol de la historia del campo federativo lo hizo… el defensa Tolo, un hombre desde luego que no se caracterizó por su clase ni por ser un goleador, de hecho quien escribe estas líneas no tiene registrado ningún gol suyo más en partido oficial en sus temporadas en el Albacete. Luego marcó Verdú de penalti. Ese partido lo ganó el Albacete 2-0. Y dejó atado el liderato.

El gol de Tolo entrando en la portería del Cieza

Lo cierto es que este campo se fue convirtiendo en talismán, dos domingos después, triunfo 2-0 ante el Horadada, dianas de Junco y Emiliano, a falta de dos jornadas se ratificaba el liderato goleando 5-0 al colista Callosa, goles de Verdú, dos golazos impresionantes de Julián Rubio, que aquel día salió a hombros del campo, Hernán y Junco. Y en la fiesta final, en la antepenúltima jornada, otra goleada también 5-0 al Ilicitano, en una enorme fiesta con pasacalles, verbenas, banda de música, bocadillos y flores, y con festival del gran goleador Emiliano, que hizo cuatro goles, sumándose a esa fiesta con el quinto gol Hernán.

En la promoción esperaba el Aurrerá de Ondarroa de Javier Azkargorta, al que se le ganó 2-0 con doblete, quien si no, de Emiliano. En la vuelta se ratificó el pase a la final ganando 2-4 en el campo vizcaíno de Gobela.

Y en la última ronda, el Talavera C.F. El Albacete se trajo un esperanzador 2-1 del municipal del Prado, y en la vuelta, el 13 de Junio de 1982, justo el día que empezaba el Mundial de España, con una ciudad y un campo volcados, el Alba no falló, de nuevo 5-0 con tres goles de Emiliano, otro de Hernán y el último de Castanera. Y se ascendió a 2ªB con el campo federativo como escenario de fondo, y como talismán. Tres partidos se goleó 5-0 y otros tres se ganaron 2-0, total, 21 goles a favor, y el mítico Pepe Villalba que no vio perforada su portería en ninguna ocasión.

Después, el Albacete Balompié, pese a todo esto, nunca jamás volvería a jugar un partido oficial en este campo, la Federación Española, en 2ª y 2ªB, no permitía que en un terreno de estas características, se celebrara un acontecimiento deportivo de categorías tan altas. Y más disponiendo de un campo totalmente acondicionado y donde cabía mucho público, como el Carlos Belmonte. El presidente, Guillermo García Moreno, solicitó en muchas ocasiones que se jugaran allí, encuentros tan importantes como la debacle frente al Algeciras en la temporada siguiente, y partidos decisivos para el ascenso a 2ª en la Temporada 84-85.

En 1989 Rafael Candel compró los terrenos del campo, firmando un convenio con el Ayuntamiento para usarlo durante los 25 años posteriores. El campo ya era del Alba a todos los efectos. Se instaló iluminación artificial, e incluso albergó varios conciertos de música.

Fue entonces cuando el Campo Federativo alcanzó otro período de esplendor. El Atlético de Albacete (poco después Albacete B) comenzó a disputar los partidos allí, así como el Juvenil Nacional, Provincial, y otras categorías. Además, el primer equipo solía entrenar en este campo, para cuidar el pesado césped del Carlos Belmonte.

Este campo vivió grandes gestas de la cantera paralelas a las del Queso Mecánico, el asentamiento del Albacete B en Tercera División, al Juvenil sub-19 ganar títulos de Liga e ir eliminando equipos para ganar la Copa del Rey de 1995, y el nacimiento de grandes jugadores como Josico, Morientes, Alberto, Jesús Muñoz... incluso Andrés Iniesta hizo sus pinitos en este campo.

Después, en 1998, con la inauguración de una Ciudad Deportiva, mucho más moderna, los equipos del Albacete Balompié se mudaron allí, y el campo de la Federación (ya llamado José Copete) quedó para equipos de base de la ciudad como la E.F. Albacer, el Zona 5… actualmente es un recinto con capacidad para 3000 personas, un campo de fútbol 11 y otros dos de fútbol 7 y acceso a los otros campos anexos. Tiene césped artificial de primera generación y asientos de plástico. Y accesos magníficos, pues todo está urbanizado. Todo lo contrario que aquel recinto que vio las hazañas de los Emiliano, Rubio, Leo, los hermanos Villalba… para sacar al Albacete de una categoría a la que afortunadamente no ha vuelto.

Crónica del partido decisivo ante el Talavera de La Voz de Albacete (15/06/1982)




Tras un par de entradas, volvemos a la ronda de partidos que hicieron historia con un encuentro de la temporada
1989-1990, entre el Albacete y el Granada. Estamos en la vigésimoquinta jornada de Liga en el Grupo IV de la Segunda División B, y pese a ello el encuentro era tan decisivo que tenía los tintes dramáticos de una jornada final de Liga.

Escudo del Granada C.F.

Se enfrentaban Albacete Balompié y Granada Club de Fútbol, los dos primeros clasificados en ese grupo. Antes de ese partido, nuestro equipo era líder destacado con
40 puntos y... ¡16 positivos!, mientras el Granada era el segundo clasificado, con 35 puntos a 5 del líder, un Albacete que, coincidiendo con la llegada esa temporada de Floro acompañado de jugadores como Corbalán, Manolo, Chesa, Menéndez... más otros que ya estaban en el equipo como Antonio, Catali o Parada, se estaba paseando en el grupo con una autoridad cercana a la tiranía.

De 24 partidos solo había perdido dos, frente al Melilla en casa por 0-1 y otro frente al propio Granada (1-0) en la primera vuelta. Además el equipo desplegaba un fútbol que no se ha vuelto a ver jamás en el Carlos Belmonte. Los que vieron a ese equipo afirman casi de manera unánime que es el equipo que mejor ha jugado al fútbol de la historia del Alba, y que desplegaba mejor juego que el que subió a Primera, el que acabó séptimo en su debut en la División de Honor o el de César Ferrando.

Un fútbol sin concesiones desde el minuto cero, con un conocimiento impresionante de los rivales, un juego extraordinario por las bandas, y una utilización de la estrategia genial. La prensa nacional comenzaba ya a elogiar a este equipo que iba cercenando récords a medida que pasaban las jornadas.

El equipo saludando a su afición tras una de sus exhibiciones

Y llegaba el Granada, el segundo clasificado, por lo que un triunfo daba casi el ascenso al club manchego. Por ello se vivió una expectación sin precedentes en la historia del fútbol en la capital. Una fiesta que se prolongó desde cuatro días atrás, cuando se pusieron a la venta las localidades, que se fueron terminando de manera casi automática, venía además gente de muchos puntos de la
Región a ver al equipo representativo de la comunidad, como Cuenca o Toledo, y de otros puntos de España, así como ciudadanos de muchos pueblos de la provincia. Todos querían ver al equipo que estaba batiendo todos los récords superar su reválida más complicada.

También había, en el caso de los más forofos del Alba, un deseo de venganza por la injusta derrota en
Los Cármenes en la primera vuelta, con un penalty que no fue. Llegaba ese domingo, 25 de Febrero de 1990. El partido estaba programado para las 18.00, más tarde que el horario habitual de las 16.30 o 17 horas. La ocasión lo merecía. El ambiente en la ciudad fue tremendo durante todo el día, banderas, bufandas, coches tocando el cláxon, algo casi inédito en nuestra tierra. Además los 600 seguidores llegados desde la localidad granadina ponían la nota de color en nuestras calles.

Tres cuartos de hora antes del encuentro podía decirse que el Estadio estaba lleno a rebosar. Gente y más gente por todos lados, subidos a las torres de electricidad, subidos al tejadillo del viejo marcador, en las viejas pistas de atletismo, y en los Goles, entonces sin asientos, se apelotonaban hordas de aficionados, así como en pasillos, platillos, escaleras... no cabía ni un alma!


Gente subida a las torres de iluminación

No cabía un alma!

Pudo haber ocurrido más de una tragedia, afortunadamente los dioses, además de ayudar al equipo a ganar partidos a veces, evitaron una auténtica catástrofe. El club confesó un aforo de 14.000 personas, que nadie se creyó, tal vez para no ser multados. Se pudo llegar muy bien a los 20.000 espectadores en realidad. Antes de saltar los jugadores al terreno, se producía un "estreno mundial" en nuestro estadio. Era un himno, que sustituía a otro muy vetusto, de los años cuarenta, que tuvo muy poco tirón, que se encontraba anticuado, y que casi nunca sonaba en megafonía (adelante jugadores, que estamos los seguidores, esperando nuevamente la victoria, decía) El nuevo himno estaría compuesto por el cantautor albaceteño Casimiro Ortega, autor de temas autóctonos como "tiene sabor Albacete", o "no soy poeta"

El cantautor albaceteño Casimiro Ortega (tiene sabooor Albaceteeee....)

Este compositor plantea la posibilidad de realizar un nuevo himno a un directivo del club, que le da orientaciones históricas para realizarlo. En una semana Casimiro ya tiene escrita la letra y la música. Además realiza este trabajo gratis y renunciará luego a los derechos de su composición, que van a parar a las arcas del club.
Se graba en los Estudios KS de Barcelona con once músicos de estudio profesionales. Cantan 10 hombres y una voz femenina, dobladas con las técnicas de la época para que parecieran el doble. El ambiente que se oye es grabado en un partido real, llevando el "revox", un aparato muy voluminoso para grabar voces, al Estadio.

Pero este esfuerzo mereció la pena, el himno gustó mucho, y además se convirtió en el talismán del Alba, ya que acompañó al club en sus mejores días, hubo momentos en que no había bar de copas, restaurante o coche que no llevase el himno puesto. Fue un auténtico fenómeno, y se estrenó en este partido, en una megafonía horrible.


Centrados ya en lo deportivo (como se oye tanto en estos negros días actuales para el Alba), este fue el fantástico once que puso en liza
Benito Floro; bajo palos, Rodri, defensa de cuatro para Coco, Quique, Monfi y Menéndez, mediocampo para Catali, Patri y Manolo, y en punta de lanza los dos Antonios (Maya y López Alfaro) junto a Pedro Corbalán. También actuaron Parada y Cabrero.

Por el Granada, el técnico
José Enrique Díaz puso este once: Antoñito, Mediavilla, José Manuel, Osa, Quique, Rosa, Herrera, Píriz, Merayo, Andrés y Pardina, jugando también Julio y Cristóbal.

El arbitraje correría a cargo de un hombre que luego arbitraría mucho tiempo en
Primera División, el extremeño Carmona Méndez.

El partido comenzó con un
Albacete no tan brillante como en otras ocasiones, desde luego el Granada no le iba a dar nada de "cuartelillo" y se lo iba a poner muy dificil, pero no contaron ni con Antonio ni con la formidable estrategia a balón parado del maestro Benito Floro, que en el minuto 19 volvió por enésima vez a dar sus frutos apetecidos. Lanzaba la zurda de oro Menéndez, y mientras la bola estaba en el aire, los rematadores del Alba salieron corriendo hacia el segundo palo, despistando la atención de los defensas sobre Antonio, que cabeceó totalmente solo al fondo de las mallas en el primer palo. Una estrategia impepinable, de la que casi no se había visto en el fútbol nacional ni mundial. Era dificil entonces ver un gol a la salida de un córner... hasta que llegaron Floro y sus muchachos que tan bien ejecutaban sus ideas.

El portero del Granada agarra el balón

Había gente en la grada que esperaba la goleada, pero el Granada no era cualquier equipo, y controló el juego, hizo ocasiones y osó dominar al lider como nadie se había atrevido a hacerlo hasta entonces. Y al filo del descanso, en el
minuto 44, el defensa José Manuel, ex-jugador del Castilla, hacía la pared con Merayo y disparaba con la izquierda mordido, fatal, como un infantil.

Pero el caso es que el buen portero del Alba
Rodri aquella tarde estaba hecho un manojo de nervios, superado por las circunstancias, y se le resbaló la pelota de entre sus dedos como si fuera un enorme y esférico cubito de hielo. El Granada, había encontrado premio a su constancia gracias a Rodri, un buen portero que a veces tenía fallos imperdonables, y que se turnaba en la titularidad cada dos partidos con Oliver, otro avance del visionario Floro, que así conseguía tener a los dos cancerberos contentos y en óptimas condiciones. Se llegaba al descanso con empate a uno, y la gente que abarrotaba las gradas no las tenía todas consigo.

Maya lucha con José Manuel

En la segunda parte, el
Albacete intentó, con su enorme calidad y esfuerzo habituales desnivelar la balanza, y el Granada empezó a dar palos como si no costara. Las tanganas y las tarjetas empezaron a ser cosa habitual, y esto les conveía mucho más a los granadinos, que se veían cerca de la proeza de empatar en casa del mejor equipo de la categoría y seguir teniéndole a cinco puntos.

Manolo, como todos los buenos, fue de los que más sufrió la dureza del Granada

Pero otra vez, no contaron con Antonio, que iba a hacer uno de sus mejores goles, de los "solo" cerca de 300 que metió con el Alba. Solo faltaban ocho minutos para el final, y de nuevo el laboratorio Floro que funcionaba. Colgaba el balón Patri, ese excepcional, sacrificado y olvidado centrocampista que se perdió los años con los grandes del Albacete, ya que incomprensiblemente no le renovaron, cabeceaba hacia atrás con suavidad el gitanito Antonio Maya, lo único que hizo en ese partido, y llegaba el otro Antonio, siempre Antonio, sin ángulo y forzadísimo, parecía que la pelota se iba a ir por la línea de fondo, pero el de Iniesta logró impactar el balón con el exterior del pie sin que llegase a caer al suelo, y lo clavó en la portería a un metro de altura del césped.

Un impresionante y dificilísimo gol que desataba el jolgorio en las gradas y daba medio ascenso al Albacete. Se juntó el domingo de Carnaval y los disfraces con la fiesta total en toda la ciudad. El Alba acariciaba la categoría de Plata.

Antonio ve como entra su gol

Oficialmente lo hizo en
Mayo, al ganar 5-2 al Marino, pero oficiosamente se subió ese día. También ese día los corazones de muchos albacetenses hasta entonces agnósticos con el Alba se rindieron a ese increíble equipo, y encima a este éxito se le puso partitura. Una jornada inolvidable, y solo era el comienzo de lo mejor, de un permanente idilio de la ciudad con su equipo de fútbol.


Escudo del Club Atlético de Albacete

En el artículo de hoy rendimos un pequeño homenaje al que fue el filial del Albacete Balompié, el Atlético Albacete. No era exactamente un filial como el Albacete Balompié "B" hoy en día, ya que no dependía del primer equipo como el filial actual, sino que era un club independiente del primer equipo, aunque cumplía las mismas funciones que el segundo equipo de hoy en día, la principal de ellas formar jugadores para el primer equipo.

Encontramos en la historia del fútbol en Albacete algunos equipos que sirvieron de gérmen para que importantes jugadores se "foguearan" antes de que pasasen a la primera plantilla. Así, solo después de la Guerra hubo equipos como el
Aviación Militar (años 40), el popular Maestranza C.F. (en la temporada 51-52 fue el único club de la capital en competir, ya que el Albacete Balompié no sacó equipo para la Liga por deudas) o el Botas Iñiguez.
Escudo del Maestranza de Albacete C.F., que surtió de jugadores al Albacete Balompié en la década de los 50

Este último fue un equipo creado y patrocinado por el industrial albacetense
D. Francisco Íñiguez, en la década de los 60. Decir que Botas Íñiguez era una marca de botas de vino, de las de beber, y que hacía la función de intentar formar jugadores desde la categoría regional, y suponía un escalafón más aparte del juvenil. También solía darse el caso de que jugadores muy veteranos se retiraban en el filial, con el objeto de aportar su experiencia y enseñar a los jóvenes a hacer las cosas bien. O que jugadores que se recuperaban de una lesión empezaran a coger el ritmo de competición con el equipo filial. Hay noticias de la andadura del equipo en el Grupo V de Segunda Regional en la temporada 72-73, al año siguiente asciende.

Así las cosas, en 1974, con el ascenso a Primera Regional en la mano, se decide un cambio de nombre en el club, que pasa a llamarse
Atlético Albacete, y viste camiseta rojiblanca, pantalón azul y medias rojiblancas. Juega normalmente en el campo de la Federación, aunque hay partidos importantes que se disputan en el Estadio Municipal. El equipo se mantiene en categoría Regional, en incluso asciende a Regional Preferente, donde sucede que se tiene que enfrentar a su equipo nodriza, el Albacete Balompié, en la temporada 76-77 (entonces los filiales podían coincidir con el primer equipo por lo anteriormente explicado de la "dependencia". Ganó el equipo grande los dos partidos con claridad, 1-3 y 4-0.

En estos años ya hay jugadores importantes, como "
Pelé", Carcelén, Madrona, o el malogrado Marijuán, al cual un accidente de moto le segó la vida. El equipo fue entrenado mucho tiempo por uno de los hombres que más ha trabajado por el fútbol base en Albacete, Pedro Camacho Alfaro, ex-portero manchego, carpintero de profesión (como su padre) y hermano del archiconocido jugador y técnico José Antonio Camacho.

El gran Juan Ignacio Rodríguez "Juanito" en el encuentro disputado entre Albacete Balompié y Atlético Albacete en el Campo de la Federación

En este estado de cosas, en la temporada 82-83 el equipo se encontraba en Regional Preferente, y superando numerosísimas dificultades económicas (el equipo fue dejado a su suerte, ya que, si la primera plantilla se las veía y deseaba para cobrar, ellos directamente jugaban gratis) fueron superando obstáculos y partidos y llegaron a la última jornada de Liga con opciones de ascender nada menos que a Tercera División. Se tenían que dar dos circunstancias, ganar al Torreagüera (equipo que ya había ascendido como líder) y que el
Cehegín perdiese en el Llano del Beal contra la Deportiva Minera. El Atlético saltó al terreno de un Carlos Belmonte solo para ellos (el titular estaba jugando un partido de la extinta Copa de la Liga en Alcoy) entrenados por Juan José Boronat, y con este once. Hay nombres muy conocidos en su alineación:

Jorge, Alejandro, Soriano, León, José Carlos, Chema, Catali, Fernando Navarro, Segura, Pepe Luis y Madrona
. Carcelén II sustituiría a Segura.

Arbitró el señor Más Belda, eldense.


El partido fue de los de nervios, el equipo visitante demostró su valía en todo momento, aunque solo se limitó a defenderse. El joven equipo albacetense era todo nervios frente al experto y veterano equipo murciano, hasta que a los veinte minutos,
Paco Madrona, aprovechaba un mal despeje entre dos defensas del Torreagüera para marcar de tiro por bajo, ante la alegría de los espectadores que presenciaban el partido en el Estadio Municipal, que eran más de los habituales en los encuentros del Atlético. Dos instantáneas del gol de Madrona (especial atención al viejo marcador del Carlos Belmonte)

Hasta el final, el equipo pudo y supo mantener la ventaja esperando ya conocer el resultado del Minera-Cehegín. Ni que decir tiene que nadie estaba pegado al transistor, ya que en esas categorías conocer cualquier resultado al instante era utópico. En los tiempos de Regional, aproximadamente en la esquina de Tesifonte Gallego donde se situaba el mítico "Simago", se repartía, al grito de "¡¡¡Ha salido El Penalty!!!" una cuartilla del mismo nombre doblada por la mitad en la que figuraban resultados y clasificación de la jornada. Pero eso era cosa de "los mayores"
.

Se esperaba en todo caso, la llamada de un enlace de confianza desplazado al Llano del Beal. Justamente cuando los medios entrevistaban a Boronat, se conocía el resultado. Se tardó unos minutos en dar crédito, pero la Deportiva Minera había vencido al Cehegín, haciendo el favor de su vida a unos jóvenes manchegos que no se lo podían creer. Estaban en Tercera División, jugando por amor al arte en el ya profesionalizado mundo del fútbol, sin el apoyo de casi nadie, batiéndose el cobre a base de buen fútbol con equipos murcianos de campos y nombres infames, y cuando nadie daba una peseta por ellos.

Con estos comienzos, ¡con razón luego gente como Alejandro o Catali fueron quiénes fueron en el fútbol¡
Una gran noticia para el Albacete Balompié, tener un filial en categoría nacional. Un Albacete que empató aquel día a tres en el Collao de Alcoy, pero ese día el protagonismo no era para ellos.
Uno de los onces atléticos de la temporada


En esta lista tenemos a los jugadores que consiguieron marcar un tanto con la camiseta del Albacete Balompié en 2ª División B, una categoría en la que el Alba se pasó la mayor parte de la década de los 80. Próximamente habrá una lista de todos los jugadores que se enfundaron la camiseta blanca en esta categoría. Seguramente muchos sean poco conocidos o escasamente recordados, valga que figure su nombre aquí como homenaje a su labor en un dificil espacio de tiempo entre la modestia y la élite.




Antonio López Alfaro es el máximo goleador de la historia del Albacete Balompié, con un impresionante registro de ochenta y dos goles. Cincuenta y seis de ellos los logró en 2ª División B. Aquí lo podemos ver celebrando un gol marcado al Polideportivo Almería en Mayo de 1987.

Con cincuenta y seis goles

ANTONIO

Con treinta y siete goles

HERNAN

Con veintisiete goles

CABRERO

Con veintiséis goles

CORBALAN

Con veintidós goles

CATALI

Con catorce goles

MANSILLA

PARADA

Con doce goles

CIFO

Con ocho goles:

ALVAREZ

RUBIO

CABELLO

Con siete goles

EULATE

VILLALBA III

MARIO

Con seis goles

ESCARBAJAL

GERVASIO

CHESA

Con cinco goles

MADRONA

MERINO

ORMAECHEA

ANTONIO MAYA

MENENDEZ

Con cuatro goles

MORATA

ANGEL

ALBERTO

SILOS

KUBALA

MANOLO

Con tres goles

MATE

SERRANO

MIGUEL

LITO

MORENO

ORTIZ

PATRI

Con dos goles

CASTANERA

DURÁN

LEO

MARTIN

ALEJANDRO

CALVOECHEAGA

LISON

ANQUELA

DIEGO QUINTERO

RAMOS

TAPIA

KIKE

QUESADA

Con un gol

VILLALBA II

GINES

JIMENEZ

ANGEL II

BOTELLA

PLACIDO

SORIANO

MANOLO QUINTERO

CHAPARRO

COCO

HUEDO

MONFI

SANCHO

Propia meta

PACO (CORDOBA)

CAMACHO (CEUTA)



Hoy nos trasladamos hasta 1975, en concreto hasta el domingo 6 de Julio de aquel año. La temporada tocaba a su fin, y ya solo quedaban las finales de Copa de España (la última del Generalísimo, como sabemos todos el dictador ya estaba en sus últimos servicios a la Patria) y la de la Copa de España de Aficionados, que era una competición destinada a equipos no profesionales, de Tercera División y Regionales que no se habían clasificado para la Copa de España.

La temporada 1974-1975 había sido fabulosa para el Albacete Balompié. El club, después de cinco temporadas arrastrando su prestigio en la Regional Preferente murciana, consiguió el ascenso, merced a un equipo formidable lleno de ilustres veteranos, como Neme, Juanito, Mayoral, Huertas, Torres... (podemos ver referencias en la prensa de la época en la que se conocía al Albacete como el "cementerio de elefantes"). Pero este ascenso no se produjo de cualquier forma, el equipo blanco arrasó literalmente a todos sus rivales, marcando 111 goles y provocando la admiración y el lleno tanto en el Carlos Belmonte como en las localidades alicantinas y murcianas en las que se debía jugar, donde se les promocionaba como "el Real Madrid de la Regional Preferente".

Albacete recuperaba su pasión por el equipo de la tierra, y terminado el curso futbolístico, aún quedaba otro plato fuerte en Junio que degustar, esta Copa de España de Aficionados. El primer rival fue el Denia, se empató a dos en la localidad alicantina, goleando para no perder las buenas costumbres 8-1 en la vuelta. Después se superó también al C.D. Toledo en la semifinal, se volvió a empatar a dos en la ciudad Imperial, ganando por un exiguo 2-1 en la vuelta. Y en la final, otra edición del duelo fratricida ante la A.P. Almansa. Un derby que en los años setenta estaba siempre jalonado de excesiva pasión en las gradas, que fructificaba en incidentes que incluso dieron lugar a suspensiones de partidos por agresiones al colegiado, o intervención de la fuerza pública en el mismo campo, con detención de aficionados y jugadores.

Escudo de la A.P. Almansa, equipo representativo de la localidad hasta su desaparición en 1992

La ida, disputada en el campo de la Glorieta almanseño, dejó un desplazamiento en masa de la afición albacetense y una derrota por un gol a cero. El gol lo marcó el centrocampista almanseño Velasco, a los 78 minutos de juego. Tocaba remar río arriba, estaba claro que el equipo co-provinciano no iba a vender barata su derrota.

Llegó el gran día, ese caluroso (como todos) domingo de Julio de 1975, se veían las caras en un Carlos Belmonte hasta la bandera el favorito, Albacete Balompié y su vecino que buscaba mojar la oreja a los de la "capitaleja" en terreno propio. Había una expectación enorme en la ciudad y en otros rincones de la España futbolística acerca de este duelo, aunque ciertamente eclipsada por la resaca de la otra final copera que se jugó la noche anterior entre Atlético de Madrid y Real Madrid, y que ganaron estos últimos en los penaltis, en terreno enemigo, el Vicente Calderón. Los almanseños esperaban repetir esto último.

Previa del partido en El Mundo Deportivo

Y ya metidos en la tarde-noche, el expectante e ilusionado estadio albaceteño veía salir primero al Almansa, que formó con este once: Serradell, Fede, Pedro, Sarrión, Soto, Alexandro, Panadés, Velasco, Badiola, Benito y García Muñoz. Vázquez saldría luego por Alexandro. Pitos de gala y obscenidades varias para el equipo azul que recibía no obstante el calor de su gente. Inmediatamente después efectuaba su salida el casi invencible conjunto local, entrenado por el paraguayo Juan Ángel Romero que formaba con un once que mucha gente aún recita de carrerilla: Sánchez Roldán, Leo, Neme, Sánchez Fernández, Melgarejo, Huertas, Mayoral, Bejarano, Avilés y Juanito. Martínez Rubio salió por Leo y Hernández por Antonio Avilés.


Uno de los onces de aquella temporada

El colegiado castellano señor Camacho daba comienzo al encuentro, a una cainita batalla entre dos modestos. Una contienda iniciada bajo los patrones esperados, defensa muy cerrada del Almansa, en la que iban muriendo sistemáticamente los intentos de marcar gol del equipo local. Pasaban los minutos y el Albacete no lograba perforar la meta visitante, y los nervios empezaban a aflorar entre la parroquia. Menos mal que ya andaba el inefable Parrita con su bombo a cuestas por todo el campo incitando a cantar el entonces novedoso "Alba!!! Alba!!!"

Pero al final el grande siempre es el grande, con su pegada incluída, y aunque los epítetos "grande y Alba" a muchos nos suenen extraños, lo cierto es que el poderoso era el Alba. Corría el minuto 34 del primer tiempo, cuando Huertas sirvió una falta medida al milímetro, para que Melgarejo solo tuviera que hacer dos cosas, meter la cabeza y recoger rápido el balón de las mallas, pues quedaba la otra mitad del trabajo por hacer. Y se hizo de inmediato, solo tres minutos después centraba Leo y el gran goleador paraguayo Bejarano marcaba otro gol más de los incontables que consiguió con la camiseta blanca. Y se llegaba al descanso con la tranquilidad de la eliminatoria casi superada.

Tras el intermedio, todo igual, a los 62 minutos un disparo de Mayoral lo despejaba el portero como podía y Bejarano volvía a su hábitat natural, al gol. Ante la euforia absoluta del público, se cuela Martínez Rubio (sustituto del sempiterno Leo) por la derecha, gana línea de fondo, centra, el portero vuelve a quitarse el balón de enmedio y éste vuelve a caer en los pies equivocados, marcando Huertas.

Y para que el recuerdo de la "capitaleja" a los convecinos fuera completo, llegó el quinto gol. No lo puedo marcar Neme, que cayó derribado en el intento, pero quién si no, Bejarano, completaría la "manita" y el tercer gol en su cuenta. En el superprofesionalizado deporte de hoy, se hubiera llevado el balón firmado por sus compañeros por su hazaña, podemos apostar a que ese día ni se le pasó por la cabeza hacerlo, que un balón aún era un artículo de lujo.


La plantilla celebrando el triunfo con una capea

Acabó el partido con 5-0, y entrega del trofeo por parte de uno de los hombres del Régimen en Albacete, Federico Gallo (Gobernador Civil) y el presidente de la Federación Española de Fútbol, Rafael Cervantes, y la alegría de todos. La inmensa colonia de hinchas del Alba y madridistas al mismo tiempo tuvieron su fin de semana de ensueño. Y los niños jugaron al día siguiente a correr la banda como Juanito (el rácano, el nuestro), a correr moviendo los brazos igual que Pirri, a pelarse las rodillas parando penaltis como el atlético Reina y a cazar goles como Bejarano. Algo era diferente en Albacete, no todos los días ganaban un título.





A continuación vamos a repasar una serie de partidos significativos en la historia de nuestro club. En este caso nos remontamos al Campeonato Nacional de Liga 84-85 en el Grupo II de Segunda División B, donde el Albacete se jugaba su última baza para ascender a la categoría de plata en el Municipal del Prado de Talavera de la Reina.

Un Albacete que, a tenor de lo visto a lo largo de aquella temporada, se había merecido con creces el ascenso. Gravísimos problemas económicos que acuciaban a la entidad provocaron un desmantelamiento de la plantilla de la temporada anterior (83-84), se tuvo que prescindir de hombres que solo vivían del fútbol (profesionales) y cobraban unos buenos sueldos. Hablamos de grandes jugadores como Mariano Mansilla, Eulate o "la moto" Escarbajal. Para sustituirlos se contó con numerosos canteranos, como Catali, Alejandro, Parada... y con el debut en el banquillo de un hombre que pasó directamente de los terrenos de juego a la caseta, Julián Rubio.

Pues, a pesar de estos ingredientes que presagiaban una campaña cuanto menos dificultosa para el club, lo cierto es que el Albacete hizo una magnífica temporada, casi siempre estuvo entre los tres primeros, muchas veces ocupando el segundo puesto que significaba ascenso, solo por detrás del intratable Rayo Vallecano, que subió como campeón. Se rozaba el ascenso a Segunda con la punta de los dedos, pero una serie de tropiezos inexplicables ponían en serias dificultades un más que merecido cambio de categoría.

Un tropiezo clave fue el de la penúltima jornada, en casa, con el estadio repleto ante el Levante entonces entrenado por Pachín. La victoria hubiera casi sentenciado el ascenso manchego, y así fue durante muchos minutos, el equipo iba ganando en el minuto 83 por 2-1, pero una serie de catástrofes defensivas dejaron el marcador en un 2-4 favorable a los azulgranas. Se volvía a escuchar en Albacete los famosísimos aforismos "No quieren subir", "No interesa subir económicamente". Aun así el equipo dependía de él mismo:

Las cuentas de la lechera

La afición quedó muy tocada tras ese golpe, pese a todo, durante la semana un mensaje de optimismo fue calando en la afición albacetense, al final, numerosísimos coches y autocares prácticamente invadieron la ciudad de la Cerámica, hasta alcanzar el número aproximado de 500 aficionados, y amaneció el domingo clave, con una mezcla de mervios y euforia, tanto para los desplazados a Talavera, como para los aficionados que se quedaron en Albacete escuchando las retransmisiones radiofónicas de los Francisco Botella o Domingo Martínez. Y llegaron las seis menos cinco de la tarde de aquel soleado domingo talaverano, y saltaba primero el Albacete Balompié, tremendamente ovacionado por los fieles que le acompañaban en tal trance.

Póster regalado por el diario La Tribuna, con la formación de aquella tarde

El once dispuesto por Ventura Martínez y Julián Rubio fue el conformado por: Garmendia; Gómez, Calvoecheaga, Ángel, Rojo, Catali, Parada, Hernán, Serrano, Cabello y Alberto.

El Talavera, entrenado por Juan José Martín Doblado, y al que nada le iba en el envite, salvo sustanciosas primas llegadas del sur del país, puso en liza a: Valero, Justo, Anadón, Monzón, Moisés, Angelín, Arjona, Chino, Ayúcar, Bermúdez y Heredia.

Y a las órdenes del colegiado catalán Albert Giménez (muy temido por cierto por experiencias anteriores) comenzaba a rodar el balón sobre la espléndida hierba talaverana. El oído pegado al transistor, y los ojos en el marcador Dardo, que anunciaría las novedades que se produjeran en los otros dos campos donde jugaba el Alba ese día: La Victoria (Jaén-Algeciras) y el Municipal de la Línea de la Concepción (Linense-Linares). Eso sí, la confianza estribaba en que el empate a puntos siempre beneficiaría al equipo blanco.

Los desplazados a Talavera

El equipo albacetense salió totalmente entregado al triunfo, sin pensar en ninguna otra cosa externa. Avisó a los cinco minutos de juego Parada, en lanzamiento de falta, pero fue a los veintiún minutos cuando Alberto se plantó totalmente solo ante el meta Valero, pero lanzó fuera, en una ocasión clarísima de anotar. El Talavera también pondría en aprietos al siempre solvente Garmendia, que conjuró el peligro. Entonces los nervios comenzaron a hacer mella en los jugadores blancos, que pasaban más tiempo yendo al banquillo a recibir órdenes que jugando el balón. Catali gozaría de otra clara ocasión justo antes del descanso, el tiro del luego gran capitán y entonces solo grumete rozó el poste.

Secuencia del partido

Se llegó entonces al intermedio con un Albacete luchador, pero presa de los nervios. No sabemos lo que se diría en la caseta del Municipal del Prado, pero no puedo comenzar mejor el segundo acto. Al minuto de juego llegó la explosión, la catarsis colectiva aquí y allá. Mariano Hernán, el siempre oportunísimo Hernán, recibía un balón de Pedro Parada, caracoleaba en la frontal del área, salva a dos defensas blanquiazules, chuta y marca por bajo. La alegría en los jugadores manchegos fue indescriptible, y fue una experiencia casi cercana a otra dimensión para los aficionados que lo vivieron en el campo, y para los que seguían la retransmisión radiofónica.

Secuencia del gol de Hernán

Ahora ya daban igual otros marcadores, el Albacete ganaba, hacía su trabajo, lo más dificil ya estaba conseguido. Solo quedaba aguantar unos larguísimos 45 minutos. No se sabe si 45 minutos en Talavera eran "molto longo" normalmente, pero ese día si.

Pese a los intentos de Julián Rubio desde el banquillo animando a sus muchachos a irse a marcar el segundo tanto, llegó el inevitable trance del equipo que se echa para atrás temiendo perder lo alcanzado en cualquier desdichada acción. Sin embargo, aún tendría el goleador Julio Cabello una ocasión de oro para haber sentenciado, pero echó la pelota fuera con todo a su favor. Ya los nervios no solo estaban presentes en el campo talaverano, es que dirigían todas y cada una de las acciones de los inexpertos futbolistas blancos.

El Talavera no terminaba de aprovechar estos nervios, y jugaba con un gran desorden, cosa que hizo no generasen todo el peligro esperado. Y los minutos no corrían, las miradas al banquillo se sucedían, el Algeciras iba venciendo en Jaén y el Linense al Linares, un gol talaverano dejaba al Albacete sin el néctar del ascenso. Juanito, Rubio y Ventura morían casi anunciando a los jugadores que ya quedaba menos, Catali y Cabello lanzaron dos balones al larguero de la meta defendida por Valero, y se temía un desenlace propio de una película de Hitchcock cuando el Talavera gozó de dos peligrosas faltas en el excesivo descuento aplicado por el árbitro.

Y al final, la fiesta, invasión de campo incluída

Pero esas faltas se conjuraron, y el árbitro señalaba el final del encuentro. La cuentas salían, el Albacete empataba a 47 puntos con Linense y Algeciras, pero estaba en Segunda División! Los corazones de la hinchada albaceteña, que casi habían dejado de latir después de pasar tan complicados trances, volvían a dispararse mientras corrían a invadir el campo para abrazarse con sus héroes, mientras los canteranos, de nuevo y viejo cuño, los que llevaban al Albacete en la sangre, lloraban desconsoladamente de alegría.

Rubio y Hernán se abrazan

Julián Rubio sacado a hombros del césped

La alegría se desbordó en el mismo césped, entre jugadores, técnicos y aficionados

Apoteósico recibimiento en Albacete

Veintitrés años después, el Albacete Balompié estaba en Segunda. Y justamente la campaña en que menos se invirtió, las mejores cosas de la vida, además de las que son gratis, son las que llegan cuando uno menos lo espera.

Portada del diario La Tribuna de Albacete al día siguiente



Pulsando en las imágenes dos veces se ven a tamaño real, saludos!


Dejábamos anteriormente al Albacete Balompié pasando la noche del 31 de diciembre de 1961 en Huelva, ya que el partido que jugaron ese día fue suspendido en la media parte. Al día siguiente, se reanudó el juego, y el encuentro finalizó como lo dejaron ambas escuadras el día anterior. 1-0 para los onubenses en el partido más largo que en mucho tiempo se disputó.

Este mes de enero marcó un punto de inflexión en la trayectoria manchega. En el siguiente partido se aguantaba nuevamente a uno de los favoritos, como era el Málaga. El encuentro finalizó empate a uno, el conjunto costasoleño se avanzó a los dos minutos en una desafortunada acción de Arnáiz, que introdujo el balón en su meta, empatando Eduardo poco después.

Y después, debacle, derrotas en Vallejo ante Levante y en Cartagena, ambas por 1-0, y derrota en el Carlos Belmonte ante el Hércules 0-2. La tendencia era ya claramente a la baja, en un equipo que estaba hasta entonces cómodamente instalado en la zona media de la tabla.

Pero esta tendencia, en temporada tan de idas y venidas se superaría, y vinieron nada menos que tres triunfos seguidos, en casa se ganó primero al Real Jaén por 2-0, ambos goles anotados por Alfaro, después en el duelo de rivalidad regional logró lo que parecía imposible, ganar un partido fuera de casa, y aprovechó la debilidad del colista Villarrobledo, venciéndolo 0-1, con gol marcado por la estrella del equipo, Dagoberto Moll, que hacía así su estreno goleador en la categoría. Se cerró esta tríada victoriosa con otro triunfo ante otro equipo de la zona baja, el San Fernando, nuevamente por 2-0. El mes acabó con derrota en Ceuta por el mismo marcador.


Un once (más el portero reserva) del Albacete Balompié en el Carlos Belmonte aquella temporada

Y se afrontaba el último mes de competición, en el que se dilucidaría todo. No estaba mal colocado el equipo blanco, noveno en la clasificación y con el descenso directo casi eludido, pues más o menos había sacado adelante sus partidos ante rivales directos, y ya le quedaba volver a subir la cuesta de los gallitos de la categoría. El estreno era más benévolo, el Mestalla visitaba el estadio, y opuso mucha batalla, tanta que solo Moll a falta de diez minutos pudo desnivelar la balanza.

Y llegó La Condomina. Un Murcia que peleaba el ascenso no perdonó al "vecino", ganando 2-1 en un encuentro en el que el Albacete mereció algo más, pero cayó ante la mayor calidad pimentonera.

Después al Carlos Belmonte acudió el líder, el Córdoba, que buscaba en el estadio albaceteño dar un golpe definitivo hacia el ascenso. Y si el Albacete ganaba, casi eludiría la promoción. El Albacete hizo seguramente el partido del año, multitud de ocasiones ante un Córdoba con hombre tan importantes. El colegiado decretó entonces pena máxima a favor de los albacetenses, corría el minuto 31 y la materializándola Vílches en el 1-0. Y cuando los aficionados celebraban la salvación, el equipo califal se lanzó arriba, el manchego se puso nervioso, y Juanín hizo diana el minuto 77, dejando la tranquilidad para más tarde, en un partido con tintes épicos, jugado bajo una intensa lluvia y con un Albacete con un hombre menos por expulsión de Arnáiz desde la media parte.

La penúltima jornada de Liga se jugaba en Granada, el Albacete ganando alcanzaría la salvación directa, sin promoción, y sumando un positivo podría hacerlo mirando a lo que se produjese en otros estadios. El equipo se mostró nuevamente nervioso, falto de profundidad y ritmo, y cayó 2-1. Recibió dos tantos rápidamente, y se mostró impotente hasta la última jugada, cuando Eduardo recortó diferencias.

Según había versado la jornada, el Albacete lo tenía al alcance de su mano. Tenía por debajo suyo a varios equipos (recordemos que bajaban los dos últimos, promocionando los antepenúltimos):

Tabla clasificatoria en la penúltima jornada

Y llegó el primero de Abril, en el Carlos Belmonte se dieron cita numerosos aficionados, que ni siquiera reparaban en la posibilidad de promocionar, un empate bastaba, solo un triste empate, y encima ante un equipo sin posibilidades de hacer nada en la tabla, la U.D. Las Palmas. Todo apuntaba a la fiesta final en el Estadio, llegaría la merecida salvación para un equipo que nunca estuvo en descenso ni promoción, y siempre ocupó un discreto puesto medio en la tabla.

Pero llegó la debacle, el equipo volvió a salir con su "torrija" habitual. Y Las Palmas, realizando un gran juego, liberado de toda responsabilidad, y sin duda incentivado por terceros, dio un recital y venció 0-2, con dos goles del exterior Juan Luis. El público exteriorizó su descontento ante el pésimo juego blanco. Pese a esta derrota, se esperaba que llegase el milagro desde otros estadios. No ocurrió esto, y en los dos derbys en los que había equipos implicados, el Mestalla ganó al Levante 1-2, y el Cádiz al Granada por el mismo marcador. El Albacete se vio abocado a una promoción que no mereció.

Era momento de hacer borrón y cuenta nueva, quedaba un largo mes hasta tener rival, que saldría de la eliminatoria Imperial-Melilla. Se deseaba sin duda al filial murcianista. Pero como la temporada estaba torcida de fábrica, tocó el rival melillense. Y a mediados de mayo llegó el cara o cruz.

Se jugó el primer encuentro en la ciudad melillense, y concluyó con un gran resultado para los blancos, empate a cero, sabiendo aguantar las lógicas embestidas azules y la exacerbada pasión en las gradas.

En la vuelta, una semana más tarde, el Carlos Belmonte sería testigo de otra ocasión manifiesta de lograr la salvación. Un solo gol a favor bastaba para vencer. El empate condenaba a un partido de desempate, valga la redundancia. Aún había tiempo para lograr la salvación, algo fuera de tiempo pero nunca es tarde. Y el Albacete hizo todo lo posible para vencer, bajo una intensísima lluvia, creó ocasiones, puso todo el tesón del mundo, y llegó su gran ocasión en el minuto 34. Derribaba el lateral izquierdo melillense al exterior derecho albaceteño Eduardo dentro del área. El colegiado no dudó y señaló pena máxima.

Vílches, el especialista, agarró el balón. El estadio entero confiaba en él, como experimentado jugador entre otros en las filas del Español, y seguro lanzador de castigos. Pero no sabemos si su pierna se encogió en el momento más crucial, que lanzó fuera. Y el partido acabó 0-0 nuevamente. Todo se decidiría en un partido de desempate, en Vallecas, campo de batalla neutral, el 6 de Junio de 1962. Mientras al otro lado del charco, en Chile, todo el mundo estaba pendiente del Mundial de Fútbol.

Era otro cara o cruz más, esta vez fuera del estadio. Y esta vez el paciente que había ido enfermando poco a poco no pudo soportar otra bola de partido. El Melilla, justamente, venció 2-0 consiguiendo el ascenso a Segunda, sumiendo a la entidad y a la afición en un profundo coma deportivo.

Crónica del partido

Las consecuencias de este durísimo revés no se hicieron esperar, dos días después dimitió la directiva en pleno. Y en la vuelta a empezar al año siguiente se quedó fuera toda la plantilla, comenzando una profundísima renovación en la que entrarían en el equipo los componentes del juvenil que llegó a las últimas rondas de la Copa, como Juanito o Sebas. La entidad tocó fondo deportivo en los 70 en la regional preferente y primera regional, y tardó 23 años en recuperar la categoría.

Fue este un descenso que, para quién no lo vivimos, es muy difícil de creer. Solo podemos pensar que la presión y los problemas internos afectaron a un conjunto que hizo una temporada correcta, pero que en las dos reválidas que tuvo que pasar no tuvo los dioses de su parte.


Como artículo de hoy, vamos a hablar de la temporada 1961-1962, un curso futbolístico especial para el Albacete Balompié, no en vano se trataba de su segunda experiencia en la categoría de plata. De la anterior ya hemos hablado varias veces, fue en las temporadas 49-50 y 50-51 y desembocó en una crisis que dejó al club tiritando, e incluso sin poder salir a competir en la temporada 51-52.

En esta temporada se esperaba que no se repitiera la historia,para ello la directiva intentó mantener el bloque que consiguió el ascenso ante el Badalona. Se cambió al técnico, el histórico Manuel Alfaro "Manolete" dejó su puesto a un preparador que venía avalado por buenas campañas en el Elche C.F. Miguel Bertral. Esta decisión fue bastante criticada por aficionados y prensa de la época.


Pero mas allá de mantener jugadores importantes, había que hacer un equipo de jugadores contrastados, para, cuanto menos, mantenerse en Segunda División. De todas maneras, la categoría de plata no era entonces como la conocemos actualmente, había un Grupo Norte, y otro Sur. El Albacete cayó en el Grupo Sur.

Los fichajes que se hicieron fueron: como porteros Sansón, fichado del Salamanca, y Rafa, que llegó del Deportivo de la Coruña. Para apuntalar la defensa, se fichó a Juanele del Extremadura, Liñero, que llegó procedente del Basconia, y el veterano Arnáiz, que vino del Real Murcia. Del equipo pimentonero también llegó Vílches. Los dos jugadores tenían experiencia en Primera División. También había un regreso, el de Gabriel Martínez Monroy, tras su paso por el Elche. Por último, tres delanteros fueron fichados, el húngaro Janos Beke (Cádiz), Martín del Basconia y Luna, de las categorías inferiores del Real Madrid.

El Albacete, en Las Palmas. 3-1 acabaría perdiendo.

Finalmente, del año anterior quedaron, como defensas, Manuel Salas y Julio Mateo, mediocampistas la estrella del equipo Moll, y Alfaro, y los delanteros Periquín, Eduardo, Baila y Simón. Se sumaban las dos estrellas de aquel mítico juvenil del Albacete que llegó a las últimas rondas del Campeonato de España, Manolo y Sebas.


Y se empezaba la liga, y lo hacía con un esperanzador empate a cero en Cádiz. El equipo manchego supo defenderse muy bien e incluso pudo ganar al conjunto amarillo. El primer equipo albacetense en la categoría de plata fue el siguiente:


Rafa/ Mateo, Arnáiz, Juanele/ Vílches, Alfaro/ Martín, Simón, Manolo, Moll y Baila.


Las cosas iban muy bien deportivamente, el equipo ganaba en casa en la siguiente jornada al Huelva 1-0 (gol de Manolo), se igualaba en Málaga y ante el Levante. La primera derrota llegó en la quinta jornada, en el dificilísimo campo de la Viña, ante el Hércules, pero después era el Cartagena el que caía goleado 4-1 en el Carlos Belmonte. La primera tanda de partidos se cerraba con el Albacete en una más que esperanzadora sexta posición en la tabla. No obstante, los roces entre la plantilla crecían. De todos los aficionados era conocido el excesivo ascendente que tenía Moll, otrora gran estrella del Deportivo de la Coruña, y para muchos verdadero técnico del equipo, y que dio lugar a este enfrentamiento con Monroy del que se hicieron eco los medios:



El siguiente tramo de competición caracterizaría lo que fue esa temporada para el Albacete Balompié, un Carlos Belmonte que era un fortín, y una manifiesta incapacidad fuera del Estadio. Tres derrotas ante equipos débiles, como Real Jaén (3-0), y Mestalla y San Fernando (2-0), quedaron mitigadas por tres triunfos, en el derby provincial ante el Villarrobledo, 1-0 con gol de Simón en los últimos compases, contra el débil Atlético de Ceuta 2-0 con goles del ceutí Pedreño en propia meta y Luna.

El Albacete se preparaba para sus particulares Pirineos. Nada menos que Murcia, Córdoba y Granada llegaban seguidos en Noviembre.
El derbi contra el Murcia llegaba el 5 de Noviembre de 1961, y concluyó con un injusto a todas luces empate a uno. Periquín adelantó al Albacete a los 27 minutos, tras un servicio a la banda, marcharse de varios contrarios e incluso del portero, empatando Paz a los 32 tras un error de Vílchez. El Albacete, hermano pobre, arrinconó a los ricos pimentoneros en su parcela, y solo las intervenciones del portero Ramírez y la mala suerte impidieron una goleada albaceteña, a los murcianos, que eran entonces segundos en la tabla.

Una semana después llegaba la Copa del Generalísimo, derrota sin paliativos ante el Orense 3-0, lo que importaba era la Liga (discurso secular este, desde luego)

A la semana siguiente, visitaba el Arcángel el Albacete, para medirse a un Córdoba que marchaba líder destacado. El conjunto manchego estaba dispuesto a plantar cara a los cordobeses, y vaya si lo hizo. Arrancó un punto, a pesar de marcarse Alfaro un gol en su propia portería al intentar despejar. Transurrían nueve minutos de la primera parte. Pero los hombres entrenados por Bertral no solo no se descompusieron, sino que a los 30 minutos, gozaban de un penalty a favor, que transformaba Vílchez.
En este partido si se puede decir que, además del gran orden albacetense, la fortuna que faló otras veces aquí existió, y es que el Córdoba falló nada menos que dos penas máximas.

Y como culminación de este trienio de locura, faltaba el tercero en la clasificación, el Granada, que visitó el Carlos Belmonte y se fue derrotado 2-1. Se adelantarían los de la ciudad de la Alhambra, a los 33 minutos con gol de Mesa, pero el último fichaje blanco, el leridano Oriol, marcó cinco minutos después, a pase de Moll, dando el triunfo al Albacete el defensa Juanele, a los 51 minutos en un soberbio disparo de golpe franco por la misma escuadra.


Desde luego, el Albacete había demostrado que podía medirse de tú a tú a los grandes de la categoría, y afrontaba el último mes del año 1961 justo en la mitad de la tabla, pero cerca de los puestos cabeceros.
Esta buena racha se cortó en el tradicionalmente dificil estadio de El Insular, donde se hizo un pésimo partido, cayendo 3-1. Aún así, el balance de la primera vuelta, finalizada tras este partido, era muy positivo. Después el empate a cero en el Carlos Belmonte ante el Orense confirmaba la eliminación copera. Y los puntos que se iban fuera, se recuperaban en casa, en el último partido del año, y primero de la segunda ronda, se goleó 3-0 al Cádiz, goles de Oriol, Eliseo en propia meta y Martín.
El Albacete fue ese día una apisonadora que no marcó mas goles por pura mala suerte. Y entre estos partidos se jugó el clásico amistoso para recaudar fondos para la Campaña de Navidad, contra el Real Madrid:

Breve reseña de este encuentro

Y llegó el último día de 1961, y el Albacete que se comería las uvas en Huelva, pues entonces no se paraba en fin de año la Liga, pero lo haría con final inesperado. Una impresionante tromba de agua sobre la ciudad onubense dejó el terreno de juego hecho una auténtica laguna. Aun así, el colegiado señor Martin Álvarez consideró que ahí se podía jugar al fútbol, y eso intentaron Recreativo y Albacete, fajándose enormemente, y ante un estadio casi vacío, ya que poca gente iba a poder desplazarse a presenciar el partido ante tal diluvio. Finalmente, el colegiado decidió dejar hasta el descanso, para mandar a los equipos a la caseta y suspender el partido. El resultado momentáneo era de Huelva 1 Albacete 0. Se hablaba del 28 de febrero para jugar los 45 minutos restantes, cosa que no fue aceptada por nadie, por lo que el partido estaba previsto que se reanudase al día siguiente, día de Año Nuevo pero eso es otra historia que contaremos en el segundo episodio de esta temporada.

Un año 1962 que empezaba con la plantilla del Alba comiéndose las uvas lejos de casa, en una ciudad azotada por el temporal, magullados y llenos de barro. Y encima con 45 minutos por jugar.





El sábado que viene visita el Alba el Nuevo Arcángel cordobés, en busca de un triunfo que solo se ha dado en dos ocasiones en la historia de este enfrentamiento, también en el viejo recinto deportivo de la ciudad de la Mezquita.

La primera visita del Alba a Córdoba fue en la temporada 43-44, y no fue en Liga, sino en la Copa del Generalísimo. En la eliminatoria, a doble partido, había ganado 1-0 el Alba en los Mártires (gol de José "el Xiquet" Vilanova). En la vuelta el RCD Córdoba, no el actual Córdoba Club de Fútbol, resultante en 1954 de una fusión entre este y otros clubes cordobeses, no dejó lugar a la sorpresa y ganó por 6-2. Acedo hizo tres tantos, Vega dos y Pepín redondeó el marcador para los verdiblancos. Vilanova y Valentín Fernández marcaron para el Albacete.

En la temporada 49-50, el Albacete debutaba en Segunda División, y se veía las caras en el Grupo Sur con los cordobeses. En el partido de ida el Albacete goleó 3-0 al R.C.D. Córdoba, que le devolvió la moneda en su estadio, con otro 3-0 (12 de Febrero de 1950) Ambos equipos conservaron de manera holgada la categoría, en séptimo y octavo lugar.

Al año siguiente se volvieron a ver las caras, pero de manera diferente, el Albacete, inmerso en una gran crisis deportiva y económica, contaba sus partidos de final de Liga por derrotas. Y Córdoba, el 25 de Febrero de 1951, no fue una excepción, aunque el equipo albacetense dio la cara, para acabar el encuentro en un espectacular 6-4, más propio de un Nadal-Federer, pero típico de esos años. Santacruz, Jorge, Arteaga, Moreno en dos ocasiones y Chispa marcaron para el Córdoba. El roblense Abilio Rubio, en dos ocasiones, Alonso y Fraga anotaron para el Albacete Balompié.

Tuvieron que pasar nada menos que 32 años para que Alba y Córdoba se vieran de nuevo las caras en el Arcángel, en segunda B. Esto ocurre en la temporada 1983-84, el 2 de Octubre de 1983. Ambos conjuntos son incapaces de quebrar el 0-0 inicial. El Córdoba, con Martín Monteagudo entre sus integrantes, dio ese año con sus huesos en Tercera División. El Alba hizo un discreto año.

En la temporada 86-87, el Córdoba-Albacete se dio a final de Liga, en concreto el 3 de Mayo de 1987. Ninguno de las dos escuadras se jugaba nada, a pesar de que el Alba estaba en la parte baja de la tabla, merced a una temporada pésima. Y es que fue el año del playoff, del intento de reestructuración del fútbol español, y como el invento salió mal, se decidió que no hubiera descensos a Tercera, con la ganancia de tranquilidad y la correspondiente pérdida de alicientes deportivos.

Ganó el Córdoba 3-2. Luna Eslava marcó el 1-0 para el Córdoba en el minuto 16, remontando el partido Antonio López Alfaro con dos tantos en los minutos 24 y 32. Finalmente Tello en el 57 y el ex-ilicitano López Murga en el 68 daban el triunfo a los cordobeses.

Crónica de La Tribuna de Albacete de este encuentro


Y nos vamos a la temporada 89-90, siempre en Segunda B, con el Alba de Benito Floro lanzado hacia el ascenso, pasando por encima de todos los equipos contra los que jugaba, frente a un Córdoba en la zona media-baja, pero que traía buena racha tras ganar en Mérida y al Linares. El 4 de Marzo de 1990, con mucha gente de Albacete en la grada, el Albacete (que venía de ganar al Granada, máximo rival, en apoteósico partido) sufrió más de lo previsto, por no saber aprovechar las ocasiones.

Y llegado el minuto 90, colgaba un balón el mediocampo albacetense, y Antonio Maya cabeceaba ante la mala salida del portero cordobés Jorge. 0-1 ganó el Alba, sumando su primer triunfo en el Arcángel, vital para el ascenso.

La década de los 90 se resume en los mejores años del Alba en Primera y Segunda y un Córdoba en horas bajas y números rojos. Hasta la temporada 99-00 no volvieron a enfrentarse ambas escuadras. Ganó Córdoba 3-2,
golearon por los blanquiverdes Arnau (11) y el goleador Diego Ribera dos veces (14 y 37). Melgar (9) y Rachid Rokki (49) marcaron por el Alba.

La temporada siguiente, goleó 1-4 el Alba, en la penúltima jornada de Liga (10 de Junio de 2001).
A pesar de golear, se quedó el equipo entrenado por Julián Rubio sin opciones de ascenso para la última jornada. El daño se lo hizo el robo al que le sometió el Atlético de Madrid la jornada anterior. Marcó el hoy goleador de Las Palmas Marcos Márquez (75) para el Córdoba, y para el Alba un insólito Mikel (en dos ocasiones, a los 12 y 21 minutos), Juanlu a los 33 y Jesús Muñoz en el 93.

Mikel y Alvaro Rubio celebran un gol, flanqueados por Ivan Juric y Aitor Fresán

En la 2001-2002, el Alba de Paco Herrera cayó 3-1 . Manolo (16), Platero (76) y Montenegro (91). sancionaron el triunfo cordobés. Alberto Toril (68) marcó para el Albacete Balompié. El club manchego hizo una buena temporada aquel año. El cordobés sufrió para salvarse.

Al año siguiente, el Albacete de Ferrando iba lanzado hacia el ascenso, una de las plazas mas complicadas en las que se le podía ir la ventaja que llevaba al Levante era el Nuevo Arcángel. Nada mas lejos de la realidad, un impresionante Jandro con dos increíbles golazos seguidos (54 y 56) y un rosario de oportunidades generadas llevaron el delirio a los albacetenses que, aprovechando las festividades de Semana Santa fueron a Córdoba, y a muchos que coreamos los golazos de Jandro en el resumen nocturno de CMT.



Titular y ficha del partido (La Tribuna de Albacete)

El final de aquel año lo conocemos todos. Apoteosis, ascenso, y a vernos las caras con los grandes. Al Córdoba le iba peor, hacía grandes desembolsos, pero siempre andaba coqueteando con el descenso, hasta su descenso final en la 04-05.

Así llegamos hasta el enfrentamiento mas reciente. El 16 de Diciembre del año pasado, Córdoba y Albacete se repartieron los puntos en un duelo que trajo cola. Marcó el histórico Javi Moreno a falta de 20 minutos, y nada menos que en el minuto 94 José Javier Barkero, en lanzamiento de falta marca de la casa, daba un punto vital a un Alba que lo estaba pasando terriblemente mal aquel año.

No aceptaron de buen grado algunos cordobesistas la pérdida de los dos puntos, y comenzaron a arrojar objetos al campo, obligando al colegiado a pitar el final de manera anticipada. Incluso se ha creado desde diversos foros una rivalidad un tanto "artificial", por estos hechos y estar jugándose ambos conjuntos el descenso. Esperemos que el sábado se hable solo de fútbol, el partido lo promete, hemos visto que son duelos muy intensos siempre, y no de incidentes, y si es posible, que se traiga el Alba los tres puntos de la ciudad califal.



Entre todas las idas y venidas, dimes y diretes, descensos, ascensos, y reestructuraciones de categorías que ha realizado la Federación Española de Fútbol, lo cierto es que el Albacete Balompié casi nunca se ha visto afectado por ellas. Incluso se ha visto beneficiado. Por ejemplo, cuando se descendió a partir del décimo clasificado de los grupos de 2ªB para hacer solo un grupo en la temporada 85-86, el Albacete tuvo la suerte de estar en 2ª división en un efímero paso del que hemos hablado muchas veces, con lo que regateó el descenso. Pero no solo eso, en la temporada siguiente, salvó el descenso a Tercera (quedó 18º) al decidir la Federación que no había descensos, al poner cuatro grupos en Segunda B.

Pero esta temporada sería diferente, Fue dura, una de las más duras en la ya de por si dificil historia de nuestro modesto club.

La década de los 60 había pasado sin pena ni gloria. Mejor dicho, con todo penas. Las únicas alegrías fueron la inaguración del Estadio en 1960, algún triunfo ante el Real Madrid en el Trofeo Feria, y un ascenso en Badalona a 2ª división en la temporada 60-61. Luego, un lamentable descenso la temporada siguiente. Y lideratos continuos en el grupo de Tercera. Y goleadas a los Callosas y Rayos Ibenses de turno. Y decepciones en las fases de ascenso. Sabadell, en la 63-64, Calvo Sotelo de Andorra, en la 65-66 y Ponferradina, al año siguiente, nos dejaron a las puertas de segunda.

Se hacían grandes equipos y grandes fichajes para recuperar la categoría perdida, y pasó lo de siempre. Que la burbuja estalló.

La despedida de estos "mágicos 60" fue muy triste. El Albacete, acostumbrado a los fáciles equipos murcianos y alicantinos, cayó en un grupo con equipazos, como Jaén, Linares, Real Granada, Hércules... más los viejos enemigos como Imperial, Orihuela o Eldense.

Pues por la crisis económica, aún mas grave que las acostumbradas penurias de nuestro Alba, se fichó poco y mal. Un portero llamado Polaco, ex-jugador del Lugo o el Castellón que es uno de los peores arqueros que se recuerdan por estas tierras, algo parecido a un Plotnikov en blanco y negro, y otros dos defensas llamados Pon y Mata. Los tres vinieron del Manacor. Se fichó también, pero del Hércules a otro portero albacetense que si hizo un buen papel en el Alba, Sánchez-Roldán, que estuvo muchas temporadas en la disciplina blanca. Aparte, se repatrió a dos jovencísimos albaceteños del Real Madrid, donde muchísimos jóvenes valores de la ciudad iban a formarse como personas y futbolistas (lo que era un orgullo para sus familiares), un chico que se retiró enseguida del fútbol para dedicarse a otras cosas llamado Ginés Meléndez, y otro chaval de 17 años al que le pesó vivir en la capital y que se volvió a su tierra, un tal Julián Rubio. Cerrarían el apartado de fichajes Molina y Juanín, uno del amateur madridista y el otro del Jaén.

Todos ellos se mezclaron con los veteranos, con los que habían visto desde la grada y eran sus ídolos, los Sebas, Sotoca, Landete, Nieto, Jerónimo, Cebrián... y la cosa no fue muy bien. El comienzo fue muy irregular, victorias en casa ante Novelda y el siempre dificil Cartagena FC, y dos duras derrotas ante Hércules e Imperial, ambas por 3-0. Fuera de casa no se puntuó hasta la séptima jornada, en Valdepeñas, 1-1 con gol de Llácer, y no se ganó hasta la decimotercera. 0-3 al Atlético Cartagena, goles de Nieto y dos de Martínez. Este partido fue disputado bajo unas infernales condiciones atmosféricas, hasta tal punto que el árbitro pitó diez minutos antes.

Se mantenía una trayectoria irregular, lo normal esos años, se ganaba casi todo en casa y se perdía fuera, donde los equipos bajaban muchos enteros, ya fuera por el ambiente negativo o por otros condicionantes. Pero valía al menos para seguir en Tercera. Hasta que llega una circular de la FEF que afirma que se van a reducir los grupos en Tercera División, por lo que descendería a Primera Regional y perdería la categoría nacional partir del 12º de cada grupo de 20.

Se torció la cosa. Ya no bastaba con hacer un papel mediocre y evitar a duras penas el descenso, sino que había que hacerlo mejor. Y con esa intención se salió en la segunda vuelta. De intenciones no vive el hombre, y llegaron cuatro derrotas seguidas para empezar la segunda vuelta, se marcha el técnico Desiderio Herreros, y llega, por séptima vez, a salvar el barco, el gran Pedro Gutiérrez Alarcón "Guti". Eso sirve para reactivar el equipo, se gana 1-0 al Valdepeñas (Nieto), 1-2 en Adra (dos goles de Martínez), y 2-0 al Benidorm (Sotoca y Cebrián), amén de un heroico empate en La Victoria ante el potentísimo Jaén (1-1, tanto del mecenas de los plátanos y gran jugador Camarasa) Espejismo. Después de aquello, en las últimas diez jornadas el equipo no supo ganar un triste partido.

Llegaron las tres últimas jornadas, y la desbandada general por motivos económicos y de bajo rendimiento de los jugadores. A toda prisa, entre los que sentían el escudo, y el juvenil que había quedado campeón de su grupo, se hizo un equipo, primero para recibir al Manchego.

El equipo que salió fue este: Landete, Lázaro, Camarasa, Mata, Monroy, Nieto, Beila, Serrano, Moreno, Agustín y Andrés. Sustituyeron Leo (que debutó ese día) a Beila y Pedro a Andrés. El partido acabó empate a uno, gol de Andrés en el minuto 27, para el Albacete, y el veterano Manchego, claro favorito, solo pudo empatar a diez minutos del final. Aún así, el equipo agradó mucho a los desencantados aficionados.

En el mismo plan, se encaró la visita a Puertollano para visitar al Atlético Calvo Sotelo, filial del equipo minero. El resultado lo dijo todo, 7-1 a favor de los vecinos manchegos. Y se cerró esta desastrosa campaña empatando a 0 en el Carlos Belmonte ante el modestísimo Iliturgi de Andújar.

Como resultado final de la temporada, el decimotercer puesto, que implicaba perder la Categoría Nacional, algo que desde la lejanísima temporada 1942-1943 no se veía, y que costaría toda la década recuperar, y seguramente el peor momento de la historia del club, con un equipo muy hundido económica y socialmente. Entonces si que no había ni con qué encender, y no en los últimos tiempos, como quieren vender algunos. Lo cierto es que si ya se trataba a la Tercera División como un pozo, la Regional se veía directamente como un submundo por debajo de todo lo conocido, y muy doloroso.

Lo único bueno fue, que salieron grandes productos, como pasa siempre en los períodos de mayor escasez. Julián Rubio debutó ante el Adra y jugó una quincena de partidos encandilando a los aficionados. Asimismo, otros importantes jugadores debutaron este año, como el histórico Leo, Andrés, Serrano o Ginés Meléndez.

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Nos remontamos hasta 1981 para comenzar a hablar de la historia más representativa de este terreno de juego, muy cercano al Carlos Belmonte. A mediados de este año, el Ayuntamiento decide adecentar esos terrenos y convertirlas en un campo de fútbol con todas las de la Ley. Un campo aledaño al Estadio donde podrían jugar los equipos de base de la ciudad de Albacete.

Pero ocurrió entonces que, el Albacete Balompié, el club representativo de la ciudad, puso sus ojos en ese campo a medio hacer. El Albacete, en esa Liga 81-82, se estaba jugando la clasificación para jugar la promoción de ascenso a 2ªB en el difícil grupo XIII murciano, con los rivales de siempre; Orihuela, Cieza, Yeclano, Eldense… y decidió para la recta final del Campeonato jugar en ese campo propiedad de la Federación, que estaba casi terminado, pero no totalmente preparado para albergar espectáculos deportivos de tanta magnitud, tanto por dentro, como en el exterior.

Once del Albacete Balompié, con equipación azul, en el primer partido de Liga de aquel año, en el Morao de Caravaca, en el que venció 0-3.

Estaba claro el por qué de la decisión. El Carlos Belmonte era un estadio excelente para la categoría, quizá demasiado bueno, y con poco ambiente, y unas pistas de atletismo que hacían que tanto los colegiados como los equipos visitantes jugaran muy cómodos. Se quería hacer una especie de “bombonera”, una auténtica olla a presión con el público casi en el terreno de juego, como el resto de campos de aquella Tercera murciana. Un “infierno manchego”, que por las pacíficas características de nuestra gente, nunca se ha podido llevar a cabo del todo.

Antes de mudarse a este campo, el Albacete abandonó el Carlos Belmonte (algunos decían que para siempre) goleando 4-1 al Atlético Muleño. Marcaron Emiliano, Castanera, Verdú y Junco. Y tras ganar en el derby al Villarrobledo 0-1 (gol de Julián Rubio), el equipo se disponía a jugar contra el Cieza, uno de los equipos que estaban arriba en la tabla y que era un cualificado rival en la lucha por el título. El Albacete además tenía ánimo de revancha, pues había perdido 2-0 en la ida en el infernal campo ciezano, posiblemente el recinto donde haya jugado el equipo blanco donde los jugadores hayan temido más por su integridad.

Eso era el domingo 4 de Abril de 1982. Se produjo una solemne inauguración, con presencia de los grandes jerifaltes federativos murcianos, bendición de la curia y saque de honor del alcalde, Salvador Jiménez, incluidos. Muchos se perdieron estos fastos e incluso el inicio del partido. El campo en realidad no estaba terminado (ya se sabe, las prisas políticas en inaugurar) y se formaron grandes colas y arremolinamientos en los accesos, amén de la lluvia pre-partido que provocó un viaje turístico por los bancales y los barrizales a los aficionados. El campo estaba casi inaccesible para los ciudadanos, esto es una muestra de hasta que punto ha cambiado nuestra ciudad en tan poco tiempo.

Vista general del campo aquel día

Las fuerzas vivas, en el "palco"

Una casa comercial donaría un hermoso trofeo en los vestuarios al autor del primer gol oficial en la historia de este campo. Todas las papeletas iban al gran goleador Emiliano, que metió casi 100 goles en 3 años con el Alba, y ese año marcó 30, o Flores García que hizo esa temporada una docena de goles, o Hernán, que siempre tenía el oportunismo de aparecer cuando menos se esperaba… Pero la historia dirá que el primer gol de la historia del campo federativo lo hizo… el defensa Tolo, un hombre desde luego que no se caracterizó por su clase ni por ser un goleador, de hecho quien escribe estas líneas no tiene registrado ningún gol suyo más en partido oficial en sus temporadas en el Albacete. Luego marcó Verdú de penalti. Ese partido lo ganó el Albacete 2-0. Y dejó atado el liderato.

El gol de Tolo entrando en la portería del Cieza

Lo cierto es que este campo se fue convirtiendo en talismán, dos domingos después, triunfo 2-0 ante el Horadada, dianas de Junco y Emiliano, a falta de dos jornadas se ratificaba el liderato goleando 5-0 al colista Callosa, goles de Verdú, dos golazos impresionantes de Julián Rubio, que aquel día salió a hombros del campo, Hernán y Junco. Y en la fiesta final, en la antepenúltima jornada, otra goleada también 5-0 al Ilicitano, en una enorme fiesta con pasacalles, verbenas, banda de música, bocadillos y flores, y con festival del gran goleador Emiliano, que hizo cuatro goles, sumándose a esa fiesta con el quinto gol Hernán.

En la promoción esperaba el Aurrerá de Ondarroa de Javier Azkargorta, al que se le ganó 2-0 con doblete, quien si no, de Emiliano. En la vuelta se ratificó el pase a la final ganando 2-4 en el campo vizcaíno de Gobela.

Y en la última ronda, el Talavera C.F. El Albacete se trajo un esperanzador 2-1 del municipal del Prado, y en la vuelta, el 13 de Junio de 1982, justo el día que empezaba el Mundial de España, con una ciudad y un campo volcados, el Alba no falló, de nuevo 5-0 con tres goles de Emiliano, otro de Hernán y el último de Castanera. Y se ascendió a 2ªB con el campo federativo como escenario de fondo, y como talismán. Tres partidos se goleó 5-0 y otros tres se ganaron 2-0, total, 21 goles a favor, y el mítico Pepe Villalba que no vio perforada su portería en ninguna ocasión.

Después, el Albacete Balompié, pese a todo esto, nunca jamás volvería a jugar un partido oficial en este campo, la Federación Española, en 2ª y 2ªB, no permitía que en un terreno de estas características, se celebrara un acontecimiento deportivo de categorías tan altas. Y más disponiendo de un campo totalmente acondicionado y donde cabía mucho público, como el Carlos Belmonte. El presidente, Guillermo García Moreno, solicitó en muchas ocasiones que se jugaran allí, encuentros tan importantes como la debacle frente al Algeciras en la temporada siguiente, y partidos decisivos para el ascenso a 2ª en la Temporada 84-85.

En 1989 Rafael Candel compró los terrenos del campo, firmando un convenio con el Ayuntamiento para usarlo durante los 25 años posteriores. El campo ya era del Alba a todos los efectos. Se instaló iluminación artificial, e incluso albergó varios conciertos de música.

Fue entonces cuando el Campo Federativo alcanzó otro período de esplendor. El Atlético de Albacete (poco después Albacete B) comenzó a disputar los partidos allí, así como el Juvenil Nacional, Provincial, y otras categorías. Además, el primer equipo solía entrenar en este campo, para cuidar el pesado césped del Carlos Belmonte.

Este campo vivió grandes gestas de la cantera paralelas a las del Queso Mecánico, el asentamiento del Albacete B en Tercera División, al Juvenil sub-19 ganar títulos de Liga e ir eliminando equipos para ganar la Copa del Rey de 1995, y el nacimiento de grandes jugadores como Josico, Morientes, Alberto, Jesús Muñoz... incluso Andrés Iniesta hizo sus pinitos en este campo.

Después, en 1998, con la inauguración de una Ciudad Deportiva, mucho más moderna, los equipos del Albacete Balompié se mudaron allí, y el campo de la Federación (ya llamado José Copete) quedó para equipos de base de la ciudad como la E.F. Albacer, el Zona 5… actualmente es un recinto con capacidad para 3000 personas, un campo de fútbol 11 y otros dos de fútbol 7 y acceso a los otros campos anexos. Tiene césped artificial de primera generación y asientos de plástico. Y accesos magníficos, pues todo está urbanizado. Todo lo contrario que aquel recinto que vio las hazañas de los Emiliano, Rubio, Leo, los hermanos Villalba… para sacar al Albacete de una categoría a la que afortunadamente no ha vuelto.

Crónica del partido decisivo ante el Talavera de La Voz de Albacete (15/06/1982)




Tras un par de entradas, volvemos a la ronda de partidos que hicieron historia con un encuentro de la temporada
1989-1990, entre el Albacete y el Granada. Estamos en la vigésimoquinta jornada de Liga en el Grupo IV de la Segunda División B, y pese a ello el encuentro era tan decisivo que tenía los tintes dramáticos de una jornada final de Liga.

Escudo del Granada C.F.

Se enfrentaban Albacete Balompié y Granada Club de Fútbol, los dos primeros clasificados en ese grupo. Antes de ese partido, nuestro equipo era líder destacado con
40 puntos y... ¡16 positivos!, mientras el Granada era el segundo clasificado, con 35 puntos a 5 del líder, un Albacete que, coincidiendo con la llegada esa temporada de Floro acompañado de jugadores como Corbalán, Manolo, Chesa, Menéndez... más otros que ya estaban en el equipo como Antonio, Catali o Parada, se estaba paseando en el grupo con una autoridad cercana a la tiranía.

De 24 partidos solo había perdido dos, frente al Melilla en casa por 0-1 y otro frente al propio Granada (1-0) en la primera vuelta. Además el equipo desplegaba un fútbol que no se ha vuelto a ver jamás en el Carlos Belmonte. Los que vieron a ese equipo afirman casi de manera unánime que es el equipo que mejor ha jugado al fútbol de la historia del Alba, y que desplegaba mejor juego que el que subió a Primera, el que acabó séptimo en su debut en la División de Honor o el de César Ferrando.

Un fútbol sin concesiones desde el minuto cero, con un conocimiento impresionante de los rivales, un juego extraordinario por las bandas, y una utilización de la estrategia genial. La prensa nacional comenzaba ya a elogiar a este equipo que iba cercenando récords a medida que pasaban las jornadas.

El equipo saludando a su afición tras una de sus exhibiciones

Y llegaba el Granada, el segundo clasificado, por lo que un triunfo daba casi el ascenso al club manchego. Por ello se vivió una expectación sin precedentes en la historia del fútbol en la capital. Una fiesta que se prolongó desde cuatro días atrás, cuando se pusieron a la venta las localidades, que se fueron terminando de manera casi automática, venía además gente de muchos puntos de la
Región a ver al equipo representativo de la comunidad, como Cuenca o Toledo, y de otros puntos de España, así como ciudadanos de muchos pueblos de la provincia. Todos querían ver al equipo que estaba batiendo todos los récords superar su reválida más complicada.

También había, en el caso de los más forofos del Alba, un deseo de venganza por la injusta derrota en
Los Cármenes en la primera vuelta, con un penalty que no fue. Llegaba ese domingo, 25 de Febrero de 1990. El partido estaba programado para las 18.00, más tarde que el horario habitual de las 16.30 o 17 horas. La ocasión lo merecía. El ambiente en la ciudad fue tremendo durante todo el día, banderas, bufandas, coches tocando el cláxon, algo casi inédito en nuestra tierra. Además los 600 seguidores llegados desde la localidad granadina ponían la nota de color en nuestras calles.

Tres cuartos de hora antes del encuentro podía decirse que el Estadio estaba lleno a rebosar. Gente y más gente por todos lados, subidos a las torres de electricidad, subidos al tejadillo del viejo marcador, en las viejas pistas de atletismo, y en los Goles, entonces sin asientos, se apelotonaban hordas de aficionados, así como en pasillos, platillos, escaleras... no cabía ni un alma!


Gente subida a las torres de iluminación

No cabía un alma!

Pudo haber ocurrido más de una tragedia, afortunadamente los dioses, además de ayudar al equipo a ganar partidos a veces, evitaron una auténtica catástrofe. El club confesó un aforo de 14.000 personas, que nadie se creyó, tal vez para no ser multados. Se pudo llegar muy bien a los 20.000 espectadores en realidad. Antes de saltar los jugadores al terreno, se producía un "estreno mundial" en nuestro estadio. Era un himno, que sustituía a otro muy vetusto, de los años cuarenta, que tuvo muy poco tirón, que se encontraba anticuado, y que casi nunca sonaba en megafonía (adelante jugadores, que estamos los seguidores, esperando nuevamente la victoria, decía) El nuevo himno estaría compuesto por el cantautor albaceteño Casimiro Ortega, autor de temas autóctonos como "tiene sabor Albacete", o "no soy poeta"

El cantautor albaceteño Casimiro Ortega (tiene sabooor Albaceteeee....)

Este compositor plantea la posibilidad de realizar un nuevo himno a un directivo del club, que le da orientaciones históricas para realizarlo. En una semana Casimiro ya tiene escrita la letra y la música. Además realiza este trabajo gratis y renunciará luego a los derechos de su composición, que van a parar a las arcas del club.
Se graba en los Estudios KS de Barcelona con once músicos de estudio profesionales. Cantan 10 hombres y una voz femenina, dobladas con las técnicas de la época para que parecieran el doble. El ambiente que se oye es grabado en un partido real, llevando el "revox", un aparato muy voluminoso para grabar voces, al Estadio.

Pero este esfuerzo mereció la pena, el himno gustó mucho, y además se convirtió en el talismán del Alba, ya que acompañó al club en sus mejores días, hubo momentos en que no había bar de copas, restaurante o coche que no llevase el himno puesto. Fue un auténtico fenómeno, y se estrenó en este partido, en una megafonía horrible.


Centrados ya en lo deportivo (como se oye tanto en estos negros días actuales para el Alba), este fue el fantástico once que puso en liza
Benito Floro; bajo palos, Rodri, defensa de cuatro para Coco, Quique, Monfi y Menéndez, mediocampo para Catali, Patri y Manolo, y en punta de lanza los dos Antonios (Maya y López Alfaro) junto a Pedro Corbalán. También actuaron Parada y Cabrero.

Por el Granada, el técnico
José Enrique Díaz puso este once: Antoñito, Mediavilla, José Manuel, Osa, Quique, Rosa, Herrera, Píriz, Merayo, Andrés y Pardina, jugando también Julio y Cristóbal.

El arbitraje correría a cargo de un hombre que luego arbitraría mucho tiempo en
Primera División, el extremeño Carmona Méndez.

El partido comenzó con un
Albacete no tan brillante como en otras ocasiones, desde luego el Granada no le iba a dar nada de "cuartelillo" y se lo iba a poner muy dificil, pero no contaron ni con Antonio ni con la formidable estrategia a balón parado del maestro Benito Floro, que en el minuto 19 volvió por enésima vez a dar sus frutos apetecidos. Lanzaba la zurda de oro Menéndez, y mientras la bola estaba en el aire, los rematadores del Alba salieron corriendo hacia el segundo palo, despistando la atención de los defensas sobre Antonio, que cabeceó totalmente solo al fondo de las mallas en el primer palo. Una estrategia impepinable, de la que casi no se había visto en el fútbol nacional ni mundial. Era dificil entonces ver un gol a la salida de un córner... hasta que llegaron Floro y sus muchachos que tan bien ejecutaban sus ideas.

El portero del Granada agarra el balón

Había gente en la grada que esperaba la goleada, pero el Granada no era cualquier equipo, y controló el juego, hizo ocasiones y osó dominar al lider como nadie se había atrevido a hacerlo hasta entonces. Y al filo del descanso, en el
minuto 44, el defensa José Manuel, ex-jugador del Castilla, hacía la pared con Merayo y disparaba con la izquierda mordido, fatal, como un infantil.

Pero el caso es que el buen portero del Alba
Rodri aquella tarde estaba hecho un manojo de nervios, superado por las circunstancias, y se le resbaló la pelota de entre sus dedos como si fuera un enorme y esférico cubito de hielo. El Granada, había encontrado premio a su constancia gracias a Rodri, un buen portero que a veces tenía fallos imperdonables, y que se turnaba en la titularidad cada dos partidos con Oliver, otro avance del visionario Floro, que así conseguía tener a los dos cancerberos contentos y en óptimas condiciones. Se llegaba al descanso con empate a uno, y la gente que abarrotaba las gradas no las tenía todas consigo.

Maya lucha con José Manuel

En la segunda parte, el
Albacete intentó, con su enorme calidad y esfuerzo habituales desnivelar la balanza, y el Granada empezó a dar palos como si no costara. Las tanganas y las tarjetas empezaron a ser cosa habitual, y esto les conveía mucho más a los granadinos, que se veían cerca de la proeza de empatar en casa del mejor equipo de la categoría y seguir teniéndole a cinco puntos.

Manolo, como todos los buenos, fue de los que más sufrió la dureza del Granada

Pero otra vez, no contaron con Antonio, que iba a hacer uno de sus mejores goles, de los "solo" cerca de 300 que metió con el Alba. Solo faltaban ocho minutos para el final, y de nuevo el laboratorio Floro que funcionaba. Colgaba el balón Patri, ese excepcional, sacrificado y olvidado centrocampista que se perdió los años con los grandes del Albacete, ya que incomprensiblemente no le renovaron, cabeceaba hacia atrás con suavidad el gitanito Antonio Maya, lo único que hizo en ese partido, y llegaba el otro Antonio, siempre Antonio, sin ángulo y forzadísimo, parecía que la pelota se iba a ir por la línea de fondo, pero el de Iniesta logró impactar el balón con el exterior del pie sin que llegase a caer al suelo, y lo clavó en la portería a un metro de altura del césped.

Un impresionante y dificilísimo gol que desataba el jolgorio en las gradas y daba medio ascenso al Albacete. Se juntó el domingo de Carnaval y los disfraces con la fiesta total en toda la ciudad. El Alba acariciaba la categoría de Plata.

Antonio ve como entra su gol

Oficialmente lo hizo en
Mayo, al ganar 5-2 al Marino, pero oficiosamente se subió ese día. También ese día los corazones de muchos albacetenses hasta entonces agnósticos con el Alba se rindieron a ese increíble equipo, y encima a este éxito se le puso partitura. Una jornada inolvidable, y solo era el comienzo de lo mejor, de un permanente idilio de la ciudad con su equipo de fútbol.


Escudo del Club Atlético de Albacete

En el artículo de hoy rendimos un pequeño homenaje al que fue el filial del Albacete Balompié, el Atlético Albacete. No era exactamente un filial como el Albacete Balompié "B" hoy en día, ya que no dependía del primer equipo como el filial actual, sino que era un club independiente del primer equipo, aunque cumplía las mismas funciones que el segundo equipo de hoy en día, la principal de ellas formar jugadores para el primer equipo.

Encontramos en la historia del fútbol en Albacete algunos equipos que sirvieron de gérmen para que importantes jugadores se "foguearan" antes de que pasasen a la primera plantilla. Así, solo después de la Guerra hubo equipos como el
Aviación Militar (años 40), el popular Maestranza C.F. (en la temporada 51-52 fue el único club de la capital en competir, ya que el Albacete Balompié no sacó equipo para la Liga por deudas) o el Botas Iñiguez.
Escudo del Maestranza de Albacete C.F., que surtió de jugadores al Albacete Balompié en la década de los 50

Este último fue un equipo creado y patrocinado por el industrial albacetense
D. Francisco Íñiguez, en la década de los 60. Decir que Botas Íñiguez era una marca de botas de vino, de las de beber, y que hacía la función de intentar formar jugadores desde la categoría regional, y suponía un escalafón más aparte del juvenil. También solía darse el caso de que jugadores muy veteranos se retiraban en el filial, con el objeto de aportar su experiencia y enseñar a los jóvenes a hacer las cosas bien. O que jugadores que se recuperaban de una lesión empezaran a coger el ritmo de competición con el equipo filial. Hay noticias de la andadura del equipo en el Grupo V de Segunda Regional en la temporada 72-73, al año siguiente asciende.

Así las cosas, en 1974, con el ascenso a Primera Regional en la mano, se decide un cambio de nombre en el club, que pasa a llamarse
Atlético Albacete, y viste camiseta rojiblanca, pantalón azul y medias rojiblancas. Juega normalmente en el campo de la Federación, aunque hay partidos importantes que se disputan en el Estadio Municipal. El equipo se mantiene en categoría Regional, en incluso asciende a Regional Preferente, donde sucede que se tiene que enfrentar a su equipo nodriza, el Albacete Balompié, en la temporada 76-77 (entonces los filiales podían coincidir con el primer equipo por lo anteriormente explicado de la "dependencia". Ganó el equipo grande los dos partidos con claridad, 1-3 y 4-0.

En estos años ya hay jugadores importantes, como "
Pelé", Carcelén, Madrona, o el malogrado Marijuán, al cual un accidente de moto le segó la vida. El equipo fue entrenado mucho tiempo por uno de los hombres que más ha trabajado por el fútbol base en Albacete, Pedro Camacho Alfaro, ex-portero manchego, carpintero de profesión (como su padre) y hermano del archiconocido jugador y técnico José Antonio Camacho.

El gran Juan Ignacio Rodríguez "Juanito" en el encuentro disputado entre Albacete Balompié y Atlético Albacete en el Campo de la Federación

En este estado de cosas, en la temporada 82-83 el equipo se encontraba en Regional Preferente, y superando numerosísimas dificultades económicas (el equipo fue dejado a su suerte, ya que, si la primera plantilla se las veía y deseaba para cobrar, ellos directamente jugaban gratis) fueron superando obstáculos y partidos y llegaron a la última jornada de Liga con opciones de ascender nada menos que a Tercera División. Se tenían que dar dos circunstancias, ganar al Torreagüera (equipo que ya había ascendido como líder) y que el
Cehegín perdiese en el Llano del Beal contra la Deportiva Minera. El Atlético saltó al terreno de un Carlos Belmonte solo para ellos (el titular estaba jugando un partido de la extinta Copa de la Liga en Alcoy) entrenados por Juan José Boronat, y con este once. Hay nombres muy conocidos en su alineación:

Jorge, Alejandro, Soriano, León, José Carlos, Chema, Catali, Fernando Navarro, Segura, Pepe Luis y Madrona
. Carcelén II sustituiría a Segura.

Arbitró el señor Más Belda, eldense.


El partido fue de los de nervios, el equipo visitante demostró su valía en todo momento, aunque solo se limitó a defenderse. El joven equipo albacetense era todo nervios frente al experto y veterano equipo murciano, hasta que a los veinte minutos,
Paco Madrona, aprovechaba un mal despeje entre dos defensas del Torreagüera para marcar de tiro por bajo, ante la alegría de los espectadores que presenciaban el partido en el Estadio Municipal, que eran más de los habituales en los encuentros del Atlético. Dos instantáneas del gol de Madrona (especial atención al viejo marcador del Carlos Belmonte)

Hasta el final, el equipo pudo y supo mantener la ventaja esperando ya conocer el resultado del Minera-Cehegín. Ni que decir tiene que nadie estaba pegado al transistor, ya que en esas categorías conocer cualquier resultado al instante era utópico. En los tiempos de Regional, aproximadamente en la esquina de Tesifonte Gallego donde se situaba el mítico "Simago", se repartía, al grito de "¡¡¡Ha salido El Penalty!!!" una cuartilla del mismo nombre doblada por la mitad en la que figuraban resultados y clasificación de la jornada. Pero eso era cosa de "los mayores"
.

Se esperaba en todo caso, la llamada de un enlace de confianza desplazado al Llano del Beal. Justamente cuando los medios entrevistaban a Boronat, se conocía el resultado. Se tardó unos minutos en dar crédito, pero la Deportiva Minera había vencido al Cehegín, haciendo el favor de su vida a unos jóvenes manchegos que no se lo podían creer. Estaban en Tercera División, jugando por amor al arte en el ya profesionalizado mundo del fútbol, sin el apoyo de casi nadie, batiéndose el cobre a base de buen fútbol con equipos murcianos de campos y nombres infames, y cuando nadie daba una peseta por ellos.

Con estos comienzos, ¡con razón luego gente como Alejandro o Catali fueron quiénes fueron en el fútbol¡
Una gran noticia para el Albacete Balompié, tener un filial en categoría nacional. Un Albacete que empató aquel día a tres en el Collao de Alcoy, pero ese día el protagonismo no era para ellos.
Uno de los onces atléticos de la temporada


En esta lista tenemos a los jugadores que consiguieron marcar un tanto con la camiseta del Albacete Balompié en 2ª División B, una categoría en la que el Alba se pasó la mayor parte de la década de los 80. Próximamente habrá una lista de todos los jugadores que se enfundaron la camiseta blanca en esta categoría. Seguramente muchos sean poco conocidos o escasamente recordados, valga que figure su nombre aquí como homenaje a su labor en un dificil espacio de tiempo entre la modestia y la élite.




Antonio López Alfaro es el máximo goleador de la historia del Albacete Balompié, con un impresionante registro de ochenta y dos goles. Cincuenta y seis de ellos los logró en 2ª División B. Aquí lo podemos ver celebrando un gol marcado al Polideportivo Almería en Mayo de 1987.

Con cincuenta y seis goles

ANTONIO

Con treinta y siete goles

HERNAN

Con veintisiete goles

CABRERO

Con veintiséis goles

CORBALAN

Con veintidós goles

CATALI

Con catorce goles

MANSILLA

PARADA

Con doce goles

CIFO

Con ocho goles:

ALVAREZ

RUBIO

CABELLO

Con siete goles

EULATE

VILLALBA III

MARIO

Con seis goles

ESCARBAJAL

GERVASIO

CHESA

Con cinco goles

MADRONA

MERINO

ORMAECHEA

ANTONIO MAYA

MENENDEZ

Con cuatro goles

MORATA

ANGEL

ALBERTO

SILOS

KUBALA

MANOLO

Con tres goles

MATE

SERRANO

MIGUEL

LITO

MORENO

ORTIZ

PATRI

Con dos goles

CASTANERA

DURÁN

LEO

MARTIN

ALEJANDRO

CALVOECHEAGA

LISON

ANQUELA

DIEGO QUINTERO

RAMOS

TAPIA

KIKE

QUESADA

Con un gol

VILLALBA II

GINES

JIMENEZ

ANGEL II

BOTELLA

PLACIDO

SORIANO

MANOLO QUINTERO

CHAPARRO

COCO

HUEDO

MONFI

SANCHO

Propia meta

PACO (CORDOBA)

CAMACHO (CEUTA)



Hoy nos trasladamos hasta 1975, en concreto hasta el domingo 6 de Julio de aquel año. La temporada tocaba a su fin, y ya solo quedaban las finales de Copa de España (la última del Generalísimo, como sabemos todos el dictador ya estaba en sus últimos servicios a la Patria) y la de la Copa de España de Aficionados, que era una competición destinada a equipos no profesionales, de Tercera División y Regionales que no se habían clasificado para la Copa de España.

La temporada 1974-1975 había sido fabulosa para el Albacete Balompié. El club, después de cinco temporadas arrastrando su prestigio en la Regional Preferente murciana, consiguió el ascenso, merced a un equipo formidable lleno de ilustres veteranos, como Neme, Juanito, Mayoral, Huertas, Torres... (podemos ver referencias en la prensa de la época en la que se conocía al Albacete como el "cementerio de elefantes"). Pero este ascenso no se produjo de cualquier forma, el equipo blanco arrasó literalmente a todos sus rivales, marcando 111 goles y provocando la admiración y el lleno tanto en el Carlos Belmonte como en las localidades alicantinas y murcianas en las que se debía jugar, donde se les promocionaba como "el Real Madrid de la Regional Preferente".

Albacete recuperaba su pasión por el equipo de la tierra, y terminado el curso futbolístico, aún quedaba otro plato fuerte en Junio que degustar, esta Copa de España de Aficionados. El primer rival fue el Denia, se empató a dos en la localidad alicantina, goleando para no perder las buenas costumbres 8-1 en la vuelta. Después se superó también al C.D. Toledo en la semifinal, se volvió a empatar a dos en la ciudad Imperial, ganando por un exiguo 2-1 en la vuelta. Y en la final, otra edición del duelo fratricida ante la A.P. Almansa. Un derby que en los años setenta estaba siempre jalonado de excesiva pasión en las gradas, que fructificaba en incidentes que incluso dieron lugar a suspensiones de partidos por agresiones al colegiado, o intervención de la fuerza pública en el mismo campo, con detención de aficionados y jugadores.

Escudo de la A.P. Almansa, equipo representativo de la localidad hasta su desaparición en 1992

La ida, disputada en el campo de la Glorieta almanseño, dejó un desplazamiento en masa de la afición albacetense y una derrota por un gol a cero. El gol lo marcó el centrocampista almanseño Velasco, a los 78 minutos de juego. Tocaba remar río arriba, estaba claro que el equipo co-provinciano no iba a vender barata su derrota.

Llegó el gran día, ese caluroso (como todos) domingo de Julio de 1975, se veían las caras en un Carlos Belmonte hasta la bandera el favorito, Albacete Balompié y su vecino que buscaba mojar la oreja a los de la "capitaleja" en terreno propio. Había una expectación enorme en la ciudad y en otros rincones de la España futbolística acerca de este duelo, aunque ciertamente eclipsada por la resaca de la otra final copera que se jugó la noche anterior entre Atlético de Madrid y Real Madrid, y que ganaron estos últimos en los penaltis, en terreno enemigo, el Vicente Calderón. Los almanseños esperaban repetir esto último.

Previa del partido en El Mundo Deportivo

Y ya metidos en la tarde-noche, el expectante e ilusionado estadio albaceteño veía salir primero al Almansa, que formó con este once: Serradell, Fede, Pedro, Sarrión, Soto, Alexandro, Panadés, Velasco, Badiola, Benito y García Muñoz. Vázquez saldría luego por Alexandro. Pitos de gala y obscenidades varias para el equipo azul que recibía no obstante el calor de su gente. Inmediatamente después efectuaba su salida el casi invencible conjunto local, entrenado por el paraguayo Juan Ángel Romero que formaba con un once que mucha gente aún recita de carrerilla: Sánchez Roldán, Leo, Neme, Sánchez Fernández, Melgarejo, Huertas, Mayoral, Bejarano, Avilés y Juanito. Martínez Rubio salió por Leo y Hernández por Antonio Avilés.


Uno de los onces de aquella temporada

El colegiado castellano señor Camacho daba comienzo al encuentro, a una cainita batalla entre dos modestos. Una contienda iniciada bajo los patrones esperados, defensa muy cerrada del Almansa, en la que iban muriendo sistemáticamente los intentos de marcar gol del equipo local. Pasaban los minutos y el Albacete no lograba perforar la meta visitante, y los nervios empezaban a aflorar entre la parroquia. Menos mal que ya andaba el inefable Parrita con su bombo a cuestas por todo el campo incitando a cantar el entonces novedoso "Alba!!! Alba!!!"

Pero al final el grande siempre es el grande, con su pegada incluída, y aunque los epítetos "grande y Alba" a muchos nos suenen extraños, lo cierto es que el poderoso era el Alba. Corría el minuto 34 del primer tiempo, cuando Huertas sirvió una falta medida al milímetro, para que Melgarejo solo tuviera que hacer dos cosas, meter la cabeza y recoger rápido el balón de las mallas, pues quedaba la otra mitad del trabajo por hacer. Y se hizo de inmediato, solo tres minutos después centraba Leo y el gran goleador paraguayo Bejarano marcaba otro gol más de los incontables que consiguió con la camiseta blanca. Y se llegaba al descanso con la tranquilidad de la eliminatoria casi superada.

Tras el intermedio, todo igual, a los 62 minutos un disparo de Mayoral lo despejaba el portero como podía y Bejarano volvía a su hábitat natural, al gol. Ante la euforia absoluta del público, se cuela Martínez Rubio (sustituto del sempiterno Leo) por la derecha, gana línea de fondo, centra, el portero vuelve a quitarse el balón de enmedio y éste vuelve a caer en los pies equivocados, marcando Huertas.

Y para que el recuerdo de la "capitaleja" a los convecinos fuera completo, llegó el quinto gol. No lo puedo marcar Neme, que cayó derribado en el intento, pero quién si no, Bejarano, completaría la "manita" y el tercer gol en su cuenta. En el superprofesionalizado deporte de hoy, se hubiera llevado el balón firmado por sus compañeros por su hazaña, podemos apostar a que ese día ni se le pasó por la cabeza hacerlo, que un balón aún era un artículo de lujo.


La plantilla celebrando el triunfo con una capea

Acabó el partido con 5-0, y entrega del trofeo por parte de uno de los hombres del Régimen en Albacete, Federico Gallo (Gobernador Civil) y el presidente de la Federación Española de Fútbol, Rafael Cervantes, y la alegría de todos. La inmensa colonia de hinchas del Alba y madridistas al mismo tiempo tuvieron su fin de semana de ensueño. Y los niños jugaron al día siguiente a correr la banda como Juanito (el rácano, el nuestro), a correr moviendo los brazos igual que Pirri, a pelarse las rodillas parando penaltis como el atlético Reina y a cazar goles como Bejarano. Algo era diferente en Albacete, no todos los días ganaban un título.





A continuación vamos a repasar una serie de partidos significativos en la historia de nuestro club. En este caso nos remontamos al Campeonato Nacional de Liga 84-85 en el Grupo II de Segunda División B, donde el Albacete se jugaba su última baza para ascender a la categoría de plata en el Municipal del Prado de Talavera de la Reina.

Un Albacete que, a tenor de lo visto a lo largo de aquella temporada, se había merecido con creces el ascenso. Gravísimos problemas económicos que acuciaban a la entidad provocaron un desmantelamiento de la plantilla de la temporada anterior (83-84), se tuvo que prescindir de hombres que solo vivían del fútbol (profesionales) y cobraban unos buenos sueldos. Hablamos de grandes jugadores como Mariano Mansilla, Eulate o "la moto" Escarbajal. Para sustituirlos se contó con numerosos canteranos, como Catali, Alejandro, Parada... y con el debut en el banquillo de un hombre que pasó directamente de los terrenos de juego a la caseta, Julián Rubio.

Pues, a pesar de estos ingredientes que presagiaban una campaña cuanto menos dificultosa para el club, lo cierto es que el Albacete hizo una magnífica temporada, casi siempre estuvo entre los tres primeros, muchas veces ocupando el segundo puesto que significaba ascenso, solo por detrás del intratable Rayo Vallecano, que subió como campeón. Se rozaba el ascenso a Segunda con la punta de los dedos, pero una serie de tropiezos inexplicables ponían en serias dificultades un más que merecido cambio de categoría.

Un tropiezo clave fue el de la penúltima jornada, en casa, con el estadio repleto ante el Levante entonces entrenado por Pachín. La victoria hubiera casi sentenciado el ascenso manchego, y así fue durante muchos minutos, el equipo iba ganando en el minuto 83 por 2-1, pero una serie de catástrofes defensivas dejaron el marcador en un 2-4 favorable a los azulgranas. Se volvía a escuchar en Albacete los famosísimos aforismos "No quieren subir", "No interesa subir económicamente". Aun así el equipo dependía de él mismo:

Las cuentas de la lechera

La afición quedó muy tocada tras ese golpe, pese a todo, durante la semana un mensaje de optimismo fue calando en la afición albacetense, al final, numerosísimos coches y autocares prácticamente invadieron la ciudad de la Cerámica, hasta alcanzar el número aproximado de 500 aficionados, y amaneció el domingo clave, con una mezcla de mervios y euforia, tanto para los desplazados a Talavera, como para los aficionados que se quedaron en Albacete escuchando las retransmisiones radiofónicas de los Francisco Botella o Domingo Martínez. Y llegaron las seis menos cinco de la tarde de aquel soleado domingo talaverano, y saltaba primero el Albacete Balompié, tremendamente ovacionado por los fieles que le acompañaban en tal trance.

Póster regalado por el diario La Tribuna, con la formación de aquella tarde

El once dispuesto por Ventura Martínez y Julián Rubio fue el conformado por: Garmendia; Gómez, Calvoecheaga, Ángel, Rojo, Catali, Parada, Hernán, Serrano, Cabello y Alberto.

El Talavera, entrenado por Juan José Martín Doblado, y al que nada le iba en el envite, salvo sustanciosas primas llegadas del sur del país, puso en liza a: Valero, Justo, Anadón, Monzón, Moisés, Angelín, Arjona, Chino, Ayúcar, Bermúdez y Heredia.

Y a las órdenes del colegiado catalán Albert Giménez (muy temido por cierto por experiencias anteriores) comenzaba a rodar el balón sobre la espléndida hierba talaverana. El oído pegado al transistor, y los ojos en el marcador Dardo, que anunciaría las novedades que se produjeran en los otros dos campos donde jugaba el Alba ese día: La Victoria (Jaén-Algeciras) y el Municipal de la Línea de la Concepción (Linense-Linares). Eso sí, la confianza estribaba en que el empate a puntos siempre beneficiaría al equipo blanco.

Los desplazados a Talavera

El equipo albacetense salió totalmente entregado al triunfo, sin pensar en ninguna otra cosa externa. Avisó a los cinco minutos de juego Parada, en lanzamiento de falta, pero fue a los veintiún minutos cuando Alberto se plantó totalmente solo ante el meta Valero, pero lanzó fuera, en una ocasión clarísima de anotar. El Talavera también pondría en aprietos al siempre solvente Garmendia, que conjuró el peligro. Entonces los nervios comenzaron a hacer mella en los jugadores blancos, que pasaban más tiempo yendo al banquillo a recibir órdenes que jugando el balón. Catali gozaría de otra clara ocasión justo antes del descanso, el tiro del luego gran capitán y entonces solo grumete rozó el poste.

Secuencia del partido

Se llegó entonces al intermedio con un Albacete luchador, pero presa de los nervios. No sabemos lo que se diría en la caseta del Municipal del Prado, pero no puedo comenzar mejor el segundo acto. Al minuto de juego llegó la explosión, la catarsis colectiva aquí y allá. Mariano Hernán, el siempre oportunísimo Hernán, recibía un balón de Pedro Parada, caracoleaba en la frontal del área, salva a dos defensas blanquiazules, chuta y marca por bajo. La alegría en los jugadores manchegos fue indescriptible, y fue una experiencia casi cercana a otra dimensión para los aficionados que lo vivieron en el campo, y para los que seguían la retransmisión radiofónica.

Secuencia del gol de Hernán

Ahora ya daban igual otros marcadores, el Albacete ganaba, hacía su trabajo, lo más dificil ya estaba conseguido. Solo quedaba aguantar unos larguísimos 45 minutos. No se sabe si 45 minutos en Talavera eran "molto longo" normalmente, pero ese día si.

Pese a los intentos de Julián Rubio desde el banquillo animando a sus muchachos a irse a marcar el segundo tanto, llegó el inevitable trance del equipo que se echa para atrás temiendo perder lo alcanzado en cualquier desdichada acción. Sin embargo, aún tendría el goleador Julio Cabello una ocasión de oro para haber sentenciado, pero echó la pelota fuera con todo a su favor. Ya los nervios no solo estaban presentes en el campo talaverano, es que dirigían todas y cada una de las acciones de los inexpertos futbolistas blancos.

El Talavera no terminaba de aprovechar estos nervios, y jugaba con un gran desorden, cosa que hizo no generasen todo el peligro esperado. Y los minutos no corrían, las miradas al banquillo se sucedían, el Algeciras iba venciendo en Jaén y el Linense al Linares, un gol talaverano dejaba al Albacete sin el néctar del ascenso. Juanito, Rubio y Ventura morían casi anunciando a los jugadores que ya quedaba menos, Catali y Cabello lanzaron dos balones al larguero de la meta defendida por Valero, y se temía un desenlace propio de una película de Hitchcock cuando el Talavera gozó de dos peligrosas faltas en el excesivo descuento aplicado por el árbitro.

Y al final, la fiesta, invasión de campo incluída

Pero esas faltas se conjuraron, y el árbitro señalaba el final del encuentro. La cuentas salían, el Albacete empataba a 47 puntos con Linense y Algeciras, pero estaba en Segunda División! Los corazones de la hinchada albaceteña, que casi habían dejado de latir después de pasar tan complicados trances, volvían a dispararse mientras corrían a invadir el campo para abrazarse con sus héroes, mientras los canteranos, de nuevo y viejo cuño, los que llevaban al Albacete en la sangre, lloraban desconsoladamente de alegría.

Rubio y Hernán se abrazan

Julián Rubio sacado a hombros del césped

La alegría se desbordó en el mismo césped, entre jugadores, técnicos y aficionados

Apoteósico recibimiento en Albacete

Veintitrés años después, el Albacete Balompié estaba en Segunda. Y justamente la campaña en que menos se invirtió, las mejores cosas de la vida, además de las que son gratis, son las que llegan cuando uno menos lo espera.

Portada del diario La Tribuna de Albacete al día siguiente



Pulsando en las imágenes dos veces se ven a tamaño real, saludos!


Dejábamos anteriormente al Albacete Balompié pasando la noche del 31 de diciembre de 1961 en Huelva, ya que el partido que jugaron ese día fue suspendido en la media parte. Al día siguiente, se reanudó el juego, y el encuentro finalizó como lo dejaron ambas escuadras el día anterior. 1-0 para los onubenses en el partido más largo que en mucho tiempo se disputó.

Este mes de enero marcó un punto de inflexión en la trayectoria manchega. En el siguiente partido se aguantaba nuevamente a uno de los favoritos, como era el Málaga. El encuentro finalizó empate a uno, el conjunto costasoleño se avanzó a los dos minutos en una desafortunada acción de Arnáiz, que introdujo el balón en su meta, empatando Eduardo poco después.

Y después, debacle, derrotas en Vallejo ante Levante y en Cartagena, ambas por 1-0, y derrota en el Carlos Belmonte ante el Hércules 0-2. La tendencia era ya claramente a la baja, en un equipo que estaba hasta entonces cómodamente instalado en la zona media de la tabla.

Pero esta tendencia, en temporada tan de idas y venidas se superaría, y vinieron nada menos que tres triunfos seguidos, en casa se ganó primero al Real Jaén por 2-0, ambos goles anotados por Alfaro, después en el duelo de rivalidad regional logró lo que parecía imposible, ganar un partido fuera de casa, y aprovechó la debilidad del colista Villarrobledo, venciéndolo 0-1, con gol marcado por la estrella del equipo, Dagoberto Moll, que hacía así su estreno goleador en la categoría. Se cerró esta tríada victoriosa con otro triunfo ante otro equipo de la zona baja, el San Fernando, nuevamente por 2-0. El mes acabó con derrota en Ceuta por el mismo marcador.


Un once (más el portero reserva) del Albacete Balompié en el Carlos Belmonte aquella temporada

Y se afrontaba el último mes de competición, en el que se dilucidaría todo. No estaba mal colocado el equipo blanco, noveno en la clasificación y con el descenso directo casi eludido, pues más o menos había sacado adelante sus partidos ante rivales directos, y ya le quedaba volver a subir la cuesta de los gallitos de la categoría. El estreno era más benévolo, el Mestalla visitaba el estadio, y opuso mucha batalla, tanta que solo Moll a falta de diez minutos pudo desnivelar la balanza.

Y llegó La Condomina. Un Murcia que peleaba el ascenso no perdonó al "vecino", ganando 2-1 en un encuentro en el que el Albacete mereció algo más, pero cayó ante la mayor calidad pimentonera.

Después al Carlos Belmonte acudió el líder, el Córdoba, que buscaba en el estadio albaceteño dar un golpe definitivo hacia el ascenso. Y si el Albacete ganaba, casi eludiría la promoción. El Albacete hizo seguramente el partido del año, multitud de ocasiones ante un Córdoba con hombre tan importantes. El colegiado decretó entonces pena máxima a favor de los albacetenses, corría el minuto 31 y la materializándola Vílches en el 1-0. Y cuando los aficionados celebraban la salvación, el equipo califal se lanzó arriba, el manchego se puso nervioso, y Juanín hizo diana el minuto 77, dejando la tranquilidad para más tarde, en un partido con tintes épicos, jugado bajo una intensa lluvia y con un Albacete con un hombre menos por expulsión de Arnáiz desde la media parte.

La penúltima jornada de Liga se jugaba en Granada, el Albacete ganando alcanzaría la salvación directa, sin promoción, y sumando un positivo podría hacerlo mirando a lo que se produjese en otros estadios. El equipo se mostró nuevamente nervioso, falto de profundidad y ritmo, y cayó 2-1. Recibió dos tantos rápidamente, y se mostró impotente hasta la última jugada, cuando Eduardo recortó diferencias.

Según había versado la jornada, el Albacete lo tenía al alcance de su mano. Tenía por debajo suyo a varios equipos (recordemos que bajaban los dos últimos, promocionando los antepenúltimos):

Tabla clasificatoria en la penúltima jornada

Y llegó el primero de Abril, en el Carlos Belmonte se dieron cita numerosos aficionados, que ni siquiera reparaban en la posibilidad de promocionar, un empate bastaba, solo un triste empate, y encima ante un equipo sin posibilidades de hacer nada en la tabla, la U.D. Las Palmas. Todo apuntaba a la fiesta final en el Estadio, llegaría la merecida salvación para un equipo que nunca estuvo en descenso ni promoción, y siempre ocupó un discreto puesto medio en la tabla.

Pero llegó la debacle, el equipo volvió a salir con su "torrija" habitual. Y Las Palmas, realizando un gran juego, liberado de toda responsabilidad, y sin duda incentivado por terceros, dio un recital y venció 0-2, con dos goles del exterior Juan Luis. El público exteriorizó su descontento ante el pésimo juego blanco. Pese a esta derrota, se esperaba que llegase el milagro desde otros estadios. No ocurrió esto, y en los dos derbys en los que había equipos implicados, el Mestalla ganó al Levante 1-2, y el Cádiz al Granada por el mismo marcador. El Albacete se vio abocado a una promoción que no mereció.

Era momento de hacer borrón y cuenta nueva, quedaba un largo mes hasta tener rival, que saldría de la eliminatoria Imperial-Melilla. Se deseaba sin duda al filial murcianista. Pero como la temporada estaba torcida de fábrica, tocó el rival melillense. Y a mediados de mayo llegó el cara o cruz.

Se jugó el primer encuentro en la ciudad melillense, y concluyó con un gran resultado para los blancos, empate a cero, sabiendo aguantar las lógicas embestidas azules y la exacerbada pasión en las gradas.

En la vuelta, una semana más tarde, el Carlos Belmonte sería testigo de otra ocasión manifiesta de lograr la salvación. Un solo gol a favor bastaba para vencer. El empate condenaba a un partido de desempate, valga la redundancia. Aún había tiempo para lograr la salvación, algo fuera de tiempo pero nunca es tarde. Y el Albacete hizo todo lo posible para vencer, bajo una intensísima lluvia, creó ocasiones, puso todo el tesón del mundo, y llegó su gran ocasión en el minuto 34. Derribaba el lateral izquierdo melillense al exterior derecho albaceteño Eduardo dentro del área. El colegiado no dudó y señaló pena máxima.

Vílches, el especialista, agarró el balón. El estadio entero confiaba en él, como experimentado jugador entre otros en las filas del Español, y seguro lanzador de castigos. Pero no sabemos si su pierna se encogió en el momento más crucial, que lanzó fuera. Y el partido acabó 0-0 nuevamente. Todo se decidiría en un partido de desempate, en Vallecas, campo de batalla neutral, el 6 de Junio de 1962. Mientras al otro lado del charco, en Chile, todo el mundo estaba pendiente del Mundial de Fútbol.

Era otro cara o cruz más, esta vez fuera del estadio. Y esta vez el paciente que había ido enfermando poco a poco no pudo soportar otra bola de partido. El Melilla, justamente, venció 2-0 consiguiendo el ascenso a Segunda, sumiendo a la entidad y a la afición en un profundo coma deportivo.

Crónica del partido

Las consecuencias de este durísimo revés no se hicieron esperar, dos días después dimitió la directiva en pleno. Y en la vuelta a empezar al año siguiente se quedó fuera toda la plantilla, comenzando una profundísima renovación en la que entrarían en el equipo los componentes del juvenil que llegó a las últimas rondas de la Copa, como Juanito o Sebas. La entidad tocó fondo deportivo en los 70 en la regional preferente y primera regional, y tardó 23 años en recuperar la categoría.

Fue este un descenso que, para quién no lo vivimos, es muy difícil de creer. Solo podemos pensar que la presión y los problemas internos afectaron a un conjunto que hizo una temporada correcta, pero que en las dos reválidas que tuvo que pasar no tuvo los dioses de su parte.


Como artículo de hoy, vamos a hablar de la temporada 1961-1962, un curso futbolístico especial para el Albacete Balompié, no en vano se trataba de su segunda experiencia en la categoría de plata. De la anterior ya hemos hablado varias veces, fue en las temporadas 49-50 y 50-51 y desembocó en una crisis que dejó al club tiritando, e incluso sin poder salir a competir en la temporada 51-52.

En esta temporada se esperaba que no se repitiera la historia,para ello la directiva intentó mantener el bloque que consiguió el ascenso ante el Badalona. Se cambió al técnico, el histórico Manuel Alfaro "Manolete" dejó su puesto a un preparador que venía avalado por buenas campañas en el Elche C.F. Miguel Bertral. Esta decisión fue bastante criticada por aficionados y prensa de la época.


Pero mas allá de mantener jugadores importantes, había que hacer un equipo de jugadores contrastados, para, cuanto menos, mantenerse en Segunda División. De todas maneras, la categoría de plata no era entonces como la conocemos actualmente, había un Grupo Norte, y otro Sur. El Albacete cayó en el Grupo Sur.

Los fichajes que se hicieron fueron: como porteros Sansón, fichado del Salamanca, y Rafa, que llegó del Deportivo de la Coruña. Para apuntalar la defensa, se fichó a Juanele del Extremadura, Liñero, que llegó procedente del Basconia, y el veterano Arnáiz, que vino del Real Murcia. Del equipo pimentonero también llegó Vílches. Los dos jugadores tenían experiencia en Primera División. También había un regreso, el de Gabriel Martínez Monroy, tras su paso por el Elche. Por último, tres delanteros fueron fichados, el húngaro Janos Beke (Cádiz), Martín del Basconia y Luna, de las categorías inferiores del Real Madrid.

El Albacete, en Las Palmas. 3-1 acabaría perdiendo.

Finalmente, del año anterior quedaron, como defensas, Manuel Salas y Julio Mateo, mediocampistas la estrella del equipo Moll, y Alfaro, y los delanteros Periquín, Eduardo, Baila y Simón. Se sumaban las dos estrellas de aquel mítico juvenil del Albacete que llegó a las últimas rondas del Campeonato de España, Manolo y Sebas.


Y se empezaba la liga, y lo hacía con un esperanzador empate a cero en Cádiz. El equipo manchego supo defenderse muy bien e incluso pudo ganar al conjunto amarillo. El primer equipo albacetense en la categoría de plata fue el siguiente:


Rafa/ Mateo, Arnáiz, Juanele/ Vílches, Alfaro/ Martín, Simón, Manolo, Moll y Baila.


Las cosas iban muy bien deportivamente, el equipo ganaba en casa en la siguiente jornada al Huelva 1-0 (gol de Manolo), se igualaba en Málaga y ante el Levante. La primera derrota llegó en la quinta jornada, en el dificilísimo campo de la Viña, ante el Hércules, pero después era el Cartagena el que caía goleado 4-1 en el Carlos Belmonte. La primera tanda de partidos se cerraba con el Albacete en una más que esperanzadora sexta posición en la tabla. No obstante, los roces entre la plantilla crecían. De todos los aficionados era conocido el excesivo ascendente que tenía Moll, otrora gran estrella del Deportivo de la Coruña, y para muchos verdadero técnico del equipo, y que dio lugar a este enfrentamiento con Monroy del que se hicieron eco los medios:



El siguiente tramo de competición caracterizaría lo que fue esa temporada para el Albacete Balompié, un Carlos Belmonte que era un fortín, y una manifiesta incapacidad fuera del Estadio. Tres derrotas ante equipos débiles, como Real Jaén (3-0), y Mestalla y San Fernando (2-0), quedaron mitigadas por tres triunfos, en el derby provincial ante el Villarrobledo, 1-0 con gol de Simón en los últimos compases, contra el débil Atlético de Ceuta 2-0 con goles del ceutí Pedreño en propia meta y Luna.

El Albacete se preparaba para sus particulares Pirineos. Nada menos que Murcia, Córdoba y Granada llegaban seguidos en Noviembre.
El derbi contra el Murcia llegaba el 5 de Noviembre de 1961, y concluyó con un injusto a todas luces empate a uno. Periquín adelantó al Albacete a los 27 minutos, tras un servicio a la banda, marcharse de varios contrarios e incluso del portero, empatando Paz a los 32 tras un error de Vílchez. El Albacete, hermano pobre, arrinconó a los ricos pimentoneros en su parcela, y solo las intervenciones del portero Ramírez y la mala suerte impidieron una goleada albaceteña, a los murcianos, que eran entonces segundos en la tabla.

Una semana después llegaba la Copa del Generalísimo, derrota sin paliativos ante el Orense 3-0, lo que importaba era la Liga (discurso secular este, desde luego)

A la semana siguiente, visitaba el Arcángel el Albacete, para medirse a un Córdoba que marchaba líder destacado. El conjunto manchego estaba dispuesto a plantar cara a los cordobeses, y vaya si lo hizo. Arrancó un punto, a pesar de marcarse Alfaro un gol en su propia portería al intentar despejar. Transurrían nueve minutos de la primera parte. Pero los hombres entrenados por Bertral no solo no se descompusieron, sino que a los 30 minutos, gozaban de un penalty a favor, que transformaba Vílchez.
En este partido si se puede decir que, además del gran orden albacetense, la fortuna que faló otras veces aquí existió, y es que el Córdoba falló nada menos que dos penas máximas.

Y como culminación de este trienio de locura, faltaba el tercero en la clasificación, el Granada, que visitó el Carlos Belmonte y se fue derrotado 2-1. Se adelantarían los de la ciudad de la Alhambra, a los 33 minutos con gol de Mesa, pero el último fichaje blanco, el leridano Oriol, marcó cinco minutos después, a pase de Moll, dando el triunfo al Albacete el defensa Juanele, a los 51 minutos en un soberbio disparo de golpe franco por la misma escuadra.


Desde luego, el Albacete había demostrado que podía medirse de tú a tú a los grandes de la categoría, y afrontaba el último mes del año 1961 justo en la mitad de la tabla, pero cerca de los puestos cabeceros.
Esta buena racha se cortó en el tradicionalmente dificil estadio de El Insular, donde se hizo un pésimo partido, cayendo 3-1. Aún así, el balance de la primera vuelta, finalizada tras este partido, era muy positivo. Después el empate a cero en el Carlos Belmonte ante el Orense confirmaba la eliminación copera. Y los puntos que se iban fuera, se recuperaban en casa, en el último partido del año, y primero de la segunda ronda, se goleó 3-0 al Cádiz, goles de Oriol, Eliseo en propia meta y Martín.
El Albacete fue ese día una apisonadora que no marcó mas goles por pura mala suerte. Y entre estos partidos se jugó el clásico amistoso para recaudar fondos para la Campaña de Navidad, contra el Real Madrid:

Breve reseña de este encuentro

Y llegó el último día de 1961, y el Albacete que se comería las uvas en Huelva, pues entonces no se paraba en fin de año la Liga, pero lo haría con final inesperado. Una impresionante tromba de agua sobre la ciudad onubense dejó el terreno de juego hecho una auténtica laguna. Aun así, el colegiado señor Martin Álvarez consideró que ahí se podía jugar al fútbol, y eso intentaron Recreativo y Albacete, fajándose enormemente, y ante un estadio casi vacío, ya que poca gente iba a poder desplazarse a presenciar el partido ante tal diluvio. Finalmente, el colegiado decidió dejar hasta el descanso, para mandar a los equipos a la caseta y suspender el partido. El resultado momentáneo era de Huelva 1 Albacete 0. Se hablaba del 28 de febrero para jugar los 45 minutos restantes, cosa que no fue aceptada por nadie, por lo que el partido estaba previsto que se reanudase al día siguiente, día de Año Nuevo pero eso es otra historia que contaremos en el segundo episodio de esta temporada.

Un año 1962 que empezaba con la plantilla del Alba comiéndose las uvas lejos de casa, en una ciudad azotada por el temporal, magullados y llenos de barro. Y encima con 45 minutos por jugar.





El sábado que viene visita el Alba el Nuevo Arcángel cordobés, en busca de un triunfo que solo se ha dado en dos ocasiones en la historia de este enfrentamiento, también en el viejo recinto deportivo de la ciudad de la Mezquita.

La primera visita del Alba a Córdoba fue en la temporada 43-44, y no fue en Liga, sino en la Copa del Generalísimo. En la eliminatoria, a doble partido, había ganado 1-0 el Alba en los Mártires (gol de José "el Xiquet" Vilanova). En la vuelta el RCD Córdoba, no el actual Córdoba Club de Fútbol, resultante en 1954 de una fusión entre este y otros clubes cordobeses, no dejó lugar a la sorpresa y ganó por 6-2. Acedo hizo tres tantos, Vega dos y Pepín redondeó el marcador para los verdiblancos. Vilanova y Valentín Fernández marcaron para el Albacete.

En la temporada 49-50, el Albacete debutaba en Segunda División, y se veía las caras en el Grupo Sur con los cordobeses. En el partido de ida el Albacete goleó 3-0 al R.C.D. Córdoba, que le devolvió la moneda en su estadio, con otro 3-0 (12 de Febrero de 1950) Ambos equipos conservaron de manera holgada la categoría, en séptimo y octavo lugar.

Al año siguiente se volvieron a ver las caras, pero de manera diferente, el Albacete, inmerso en una gran crisis deportiva y económica, contaba sus partidos de final de Liga por derrotas. Y Córdoba, el 25 de Febrero de 1951, no fue una excepción, aunque el equipo albacetense dio la cara, para acabar el encuentro en un espectacular 6-4, más propio de un Nadal-Federer, pero típico de esos años. Santacruz, Jorge, Arteaga, Moreno en dos ocasiones y Chispa marcaron para el Córdoba. El roblense Abilio Rubio, en dos ocasiones, Alonso y Fraga anotaron para el Albacete Balompié.

Tuvieron que pasar nada menos que 32 años para que Alba y Córdoba se vieran de nuevo las caras en el Arcángel, en segunda B. Esto ocurre en la temporada 1983-84, el 2 de Octubre de 1983. Ambos conjuntos son incapaces de quebrar el 0-0 inicial. El Córdoba, con Martín Monteagudo entre sus integrantes, dio ese año con sus huesos en Tercera División. El Alba hizo un discreto año.

En la temporada 86-87, el Córdoba-Albacete se dio a final de Liga, en concreto el 3 de Mayo de 1987. Ninguno de las dos escuadras se jugaba nada, a pesar de que el Alba estaba en la parte baja de la tabla, merced a una temporada pésima. Y es que fue el año del playoff, del intento de reestructuración del fútbol español, y como el invento salió mal, se decidió que no hubiera descensos a Tercera, con la ganancia de tranquilidad y la correspondiente pérdida de alicientes deportivos.

Ganó el Córdoba 3-2. Luna Eslava marcó el 1-0 para el Córdoba en el minuto 16, remontando el partido Antonio López Alfaro con dos tantos en los minutos 24 y 32. Finalmente Tello en el 57 y el ex-ilicitano López Murga en el 68 daban el triunfo a los cordobeses.

Crónica de La Tribuna de Albacete de este encuentro


Y nos vamos a la temporada 89-90, siempre en Segunda B, con el Alba de Benito Floro lanzado hacia el ascenso, pasando por encima de todos los equipos contra los que jugaba, frente a un Córdoba en la zona media-baja, pero que traía buena racha tras ganar en Mérida y al Linares. El 4 de Marzo de 1990, con mucha gente de Albacete en la grada, el Albacete (que venía de ganar al Granada, máximo rival, en apoteósico partido) sufrió más de lo previsto, por no saber aprovechar las ocasiones.

Y llegado el minuto 90, colgaba un balón el mediocampo albacetense, y Antonio Maya cabeceaba ante la mala salida del portero cordobés Jorge. 0-1 ganó el Alba, sumando su primer triunfo en el Arcángel, vital para el ascenso.

La década de los 90 se resume en los mejores años del Alba en Primera y Segunda y un Córdoba en horas bajas y números rojos. Hasta la temporada 99-00 no volvieron a enfrentarse ambas escuadras. Ganó Córdoba 3-2,
golearon por los blanquiverdes Arnau (11) y el goleador Diego Ribera dos veces (14 y 37). Melgar (9) y Rachid Rokki (49) marcaron por el Alba.

La temporada siguiente, goleó 1-4 el Alba, en la penúltima jornada de Liga (10 de Junio de 2001).
A pesar de golear, se quedó el equipo entrenado por Julián Rubio sin opciones de ascenso para la última jornada. El daño se lo hizo el robo al que le sometió el Atlético de Madrid la jornada anterior. Marcó el hoy goleador de Las Palmas Marcos Márquez (75) para el Córdoba, y para el Alba un insólito Mikel (en dos ocasiones, a los 12 y 21 minutos), Juanlu a los 33 y Jesús Muñoz en el 93.

Mikel y Alvaro Rubio celebran un gol, flanqueados por Ivan Juric y Aitor Fresán

En la 2001-2002, el Alba de Paco Herrera cayó 3-1 . Manolo (16), Platero (76) y Montenegro (91). sancionaron el triunfo cordobés. Alberto Toril (68) marcó para el Albacete Balompié. El club manchego hizo una buena temporada aquel año. El cordobés sufrió para salvarse.

Al año siguiente, el Albacete de Ferrando iba lanzado hacia el ascenso, una de las plazas mas complicadas en las que se le podía ir la ventaja que llevaba al Levante era el Nuevo Arcángel. Nada mas lejos de la realidad, un impresionante Jandro con dos increíbles golazos seguidos (54 y 56) y un rosario de oportunidades generadas llevaron el delirio a los albacetenses que, aprovechando las festividades de Semana Santa fueron a Córdoba, y a muchos que coreamos los golazos de Jandro en el resumen nocturno de CMT.



Titular y ficha del partido (La Tribuna de Albacete)

El final de aquel año lo conocemos todos. Apoteosis, ascenso, y a vernos las caras con los grandes. Al Córdoba le iba peor, hacía grandes desembolsos, pero siempre andaba coqueteando con el descenso, hasta su descenso final en la 04-05.

Así llegamos hasta el enfrentamiento mas reciente. El 16 de Diciembre del año pasado, Córdoba y Albacete se repartieron los puntos en un duelo que trajo cola. Marcó el histórico Javi Moreno a falta de 20 minutos, y nada menos que en el minuto 94 José Javier Barkero, en lanzamiento de falta marca de la casa, daba un punto vital a un Alba que lo estaba pasando terriblemente mal aquel año.

No aceptaron de buen grado algunos cordobesistas la pérdida de los dos puntos, y comenzaron a arrojar objetos al campo, obligando al colegiado a pitar el final de manera anticipada. Incluso se ha creado desde diversos foros una rivalidad un tanto "artificial", por estos hechos y estar jugándose ambos conjuntos el descenso. Esperemos que el sábado se hable solo de fútbol, el partido lo promete, hemos visto que son duelos muy intensos siempre, y no de incidentes, y si es posible, que se traiga el Alba los tres puntos de la ciudad califal.



 
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