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Divinas Vocaciones Religiosas
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Las Hijas de Santa María de la Ternura son una comunidad de vida contemplativa fundada por ocho Hermanas el 25 de diciembre de 2001 en la Diócesis de Caguas (Puerto Rico). Al amparo de la Madre de la Ternura, las Hermanas viven a la escucha de la Palabra, en acogida permanente, libre y gozosa del Amor de Dios. Su vida gira en torno a la Palabra Divina, alimento de sus almas, y lámpara que conduce sus vidas peregrinas hasta llegar a las moradas del Cielo. Cuantos las contemplen, deberán ver a través de sus rostros el amor que Dios tiene a toda criatura. A imitación de la Virgen María, deben ser en medio del pueblo signo y señal de la ternura de Dios manifestada en Jesucristo. Por encima de todo, las Hijas de Santa María de la Ternura se han consagrado para hacer vida el Mandato del Amor, y todas, unidas en un mismo ideal, hacer presente el signo gozoso de comunión fraterna en medio del pueblo de Dios; para que en ellas el mundo reconozca al verdadero discípulo de Cristo por el amor con que se aman.


- Hijas de Santa María de la Ternura
Monasterio María Madre de la Iglesia
Apartado 5097 Caguas
PUERTO RICO 00726
Tel: (787) 653-58133






“La vida de la Misionera de la Pasión de Jesús debe ser una vida de oración continua; un continuo ofertorio; una ininterrumpida elevación; un himno incesante de amor, de reparación, de gloria a Dios; un sacrificio continuo unido al Sacrificio de Jesús por la gloria del Padre y la salvación de las almas”. 
(Madre María Margarita)


Las Misioneras de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo son un Instituto Religioso de Derecho Diocesano fundado por la Sierva de Dios Madre María Margarita de Jesús Crucificado (María Virginia Lazzari, 1885-1961), en 1936 en la Basílica de la Sábana Santa de Turín (Italia).


Oración, sacrificio, testimonio

Su carisma consiste en vivir íntimamente unidas a Jesús Crucificado y Resucitado, ofreciendo la propia vida como acto de adoración, alabanza, expiación, impetración, gloria y exaltación de la Santísima Trinidad por la salvación eterna de las almas. Su consagración religiosa se fundamenta en una sólida vida contemplativa que hunde sus raíces en la meditación de la Pasión de Cristo, en la participación en el Santo Sacrificio y la adoración del Santísimo Sacramento.


Allí donde las Hermanas estén presentes realizan un apostolado enfocado a la atención de las personas que sufren como niños abandonados, familias pobres, ancianos desamparados… Colaboran también en la pastoral parroquial, la pastoral con jóvenes, catequesis, etc. Las Misioneras están presentes en Italia, Rumanía y Ecuador.


- Suore Missionarie della Passione di N.S.G.C.
Piazza Santa Caterina, 9
12089 Villanova Mondovi (CN)
Italia
Tel. (+39) 0174 69 90 43






¡Paz y Amor! Les escribimos desde el Instituto Religioso de las "Hijas del Corazón de Jesús"que vosotros habéis incluido en vuestro blog muy amablemente. Gracias. Ahora os ofrecemos una buena noticia,  y es  que, a Dios gracias, hemos publicado la primera biografía en español de nuestra Madre Fundadora, la  Beata María de Jesús. Les agradeceríamos que nos ayudasen a difundirla en ESPAÑA, especialmente en este Año de la Vida Consagrada. Para ello, previo anuncio de esta biografía en vuestro blog, podéis informar que cualquiera que esté interesado en recibirla, la podrá obtener gratuitamente contactando con el correo fcjvenezialido@gmail.com , dejando su dirección, así como el número de ejemplares que desea recibir para uso personal o para poder difundirla en parroquias, especialmente en los lugares donde exista la Adoración al Santísimo Sacramento o la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Les agradecemos de todo corazón y les presentamos en nuestras oraciones. Alabado sea Jesucristo, María Santísima y San José.

Las Hijas del Corazón de Jesús


"... «He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu Voluntad» (Hb 10, 9). Estas palabras muestran muy bien a lo que Madre María Deluil-Martiny fue llamada a realizar durante toda su vida. Muy pronto comenzó a sentir compasión por las «heridas causadas al Amor de Jesús», así como por el rechazo de Dios tan frecuente en la sociedad. Al mismo tiempo, descubrió la grandeza de la entrega que Jesús hace al Padre para salvar a los hombres, la riqueza del amor que irradia de su Corazón, y la fecundidad de la Sangre y del Agua que brotan de su Costado abierto. Se convenció de que era necesario compartir el sufrimiento redentor del Crucificado, con espíritu de reparación por los pecados del mundo. Madre María de Jesús se entregó a sí misma al Señor, a través de las pruebas y de una purificación constante. De veras podía decir: «Siento por Jesús una gran pasión… Su vida en mí, mi vida en él».

Enseguida Madre María comunicó a cuantos la rodeaban su deseo de vivir esta oblación al Salvador mediante una ardiente participación en el Sacrificio de la Misa. Cuando fundó las Hijas del Corazón de Jesús, puso en el centro de la vida religiosa la Adoración Eucarística. Comprendiendo profundamente el Sacrificio de Cristo, deseaba unirse continuamente al ofrecimiento de la Sangre de Cristo a la Santísima Trinidad. Poseyendo una justa comprensión de la Eucaristía, insertó entre las orientaciones de su Instituto «una continua acción de gracias» al Corazón de Jesús por todos sus beneficios y su Misericordia, así como «súplicas continuas para obtener la Venida del Reino de Jesucristo en el mundo». Y entre sus intenciones de oración daba un lugar relevante a los sacerdotes, concretamente a su santificación y fidelidad". (San Juan Pablo II, homilía de la beatificación de Madre María de Jesús Deluil-Martiny)




Laura me contaba en un correo electrónico que se siente llamada por el Señor a la forma de vida inspirada a San Francisco y Santa Clara de Asís. Quiere ser toda para Dios en la vida contemplativa y escondida del claustro. Ha leído las biografías y escritos de los Seráficos Padres, y se siente identificada con ese espíritu. Es un alma profundamente eucarística, una chica alegre y trabajadora. Le cuesta dejar el mundo y las relaciones buenas que en él se entablan, pero está decidida. Busca el monasterio de Clarisas más cercano a su localidad, escribe, recibe respuesta, llama por teléfono y las Hermanas la invitan a pasar unos días en el monasterio. A la par que un cierto temor, Laura está muy ilusionada. Cuando llega al monasterio las Hermanas la reciben con los brazos abiertos. Tras pasar unos días en el monasterio me relata que su experiencia no ha sido buena y que en su interior siente fuerte contradicción entre lo que ha vivido, y se le ofrece vivir, y lo que el Señor le pide vivir. En el monasterio en el que estuvo percibió usos y costumbres con las que ella no se identificaba. No había rejas en el locutorio, la comunidad asistía a Misa sentada en los primeros bancos de la iglesia separados por unos maceteros del resto de la bancada, no se guardaba bien el silencio fuera de los tiempos de recreación y trabajo, la casa era demasiado "confortable", el hábito era "raro" y algunas Hermanas iban sin velo en el interior del monasterio, salían del monasterio a realizar recados ridículos, etc. Las Hermanas en su opinión eran buenas mujeres, atentas, simpáticas... pero ella no buscaba sólo eso en una comunidad. Yo sabía de qué pie cojeaba ese monasterio, demasiado inclinado a un feminismo mal entendido y con una opción de vida que podemos decir se aparta de lo tradicional. Mucho icono bizantino por todos lados, sesiones de yoga y zen, instrumentos alternativos en los oficios religiosos, concepción "fronteriza" de la clausura, curas viejos pero "modernos" que las van a dar retiros, etc. Pero lo que más le dolió a Laura fue comprobar cómo en la consagración eucarística ninguna Hermana se arrodillaba (entre 40 y 90 años) y todas comulgaban directamente en el altar cogiendo la Hostia con sus manos de la patena. Al preguntar a la Madre Abadesa, que la dijo que la llamara por su nombre de pila, ésta le contestó que ellas habían tomado esa resolución como mujeres cristianas autónomas e independientes, bla, bla... Creo que fue bueno que tuviera esa experiencia, que la enriquece personal y espiritualmente. Le ofrecí un listado de monasterios de Clarisas a mi entender "normales y de buen espíritu", en la línea de lo que ella manifestaba el Señor le pedía. Ya lleva tres meses de postulantado, y antes de comenzar la Cuaresma (periodo en el que cesan las comunicaciones con el exterior) me escribió para contarme su dicha y pedirme oraciones por su fidelidad y perseverancia.

Cada monasterio, en este caso de Clarisas, es ciertamente libre para tomar las opciones que sus miembros crean oportunas. Sólo quiero decir que habrá mujeres que se sientan identificadas con el espíritu del primer monasterio al que acudió Laura, y otras que no. Buscad y visitad monasterios las llamadas por el Señor a la vida del claustro. Vedlos y experimentad la vida en ellos por vosotras mismas. Allí donde el Señor os llame lo sabréis. No desfallezcáis tras una primera, segunda o tercera mala experiencia. Buscad y encontraréis.

Os pongo una serie de fotografías de Clarisas de diversos monasterios españoles. Misma Regla, mismas Constituciones, pero la vida real y concreta en unos y otros se me antoja que poco tiene que ver. Omito los nombres para que nadie se ofenda, aunque las imágenes son públicas y están todas colgadas en Internet.



















“Amar y hacer amar a Jesús, a la Iglesia, al Papa, a las almas; 
con María, por María y en María”.
Don Arturo y Santa María Consoladora del Carpinelo


Los Misioneros de la Divina Redención son un Instituto Religioso Clerical de Derecho Pontificio fundado por el Siervo de Dios Arturo D´Onofrio (1914-2006) en 1954 (Italia). Su carisma consiste en el “anuncio del misterio de la Redención a la juventud pobre, huérfana y abandonada, cuidando la educación integral que comprende la promoción humana, cristiana, religiosa, moral, civil, intelectual y profesional, según los principios de una sana pedagogía para una provechosa inserción en la sociedad” (Const. 4). Su espiritualidad está fundamentada en la contemplación y vivencia del Misterio Pascual del que emana el carisma redentor. Devoción eucarística, filiación mariana, y fidelidad al Papa y al Magisterio de la Iglesia son características del espíritu del Instituto.


La labor apostólica que realizan incluye la atención de hogares para niños huérfanos y jóvenes con problemas, escuelas, talleres de formación profesional, atención a los ancianos abandonados, pastoral parroquial, etc. Los Misioneros de la Divina Redención están presentes en Italia, México, Guatemala, Perú, El Salvador, Costa Rica y Colombia.







Carta de la Madre OlgaMaría del Redentor, Priora del monasterio del Corazón de Jesús y San José de Valladolid, al Prepósito General y la Familia Carmelitana:

Querido P. Saverio, Padres y Madres, Hermanos y Hermanas de la Orden del Carmelo:

Lo primero que deseamos expresar es el amor fraterno y que el motivo de escribir esta carta no es otro que el deseo de la comunión y la concordia.

Es de sobra conocido por todos que desde hace algún tiempo en este Carmelo de Valladolid-Campo Grande vamos viviendo nuestra vocación de Carmelitas e Hijas de Santa Teresa de un manera un tanto diferente a lo que es habitual entre las Carmelitas Descalzas. Esto, como es normal, ha generado extrañeza, recelos, opiniones varias… Queremos ahora aclarar la verdad y compartir el momento que estamos viviendo.

Nada de cuanto hacemos o vivimos está en ningún momento fuera de la obediencia a la Iglesia y tampoco es fruto de caprichos y ocurrencias, sino de lo que hemos comprendido que Dios nos pide, de lo que hemos percibido como una llamada dentro de la llamada. Por eso hace dos años y medio estuvimos en Roma exponiéndolo y presentando un nuevo proyecto para vivir nuestra consagración como hijas de Santa Teresa. Allí nos dieron luz verde y nos animaron a comenzar a vivir y a dejar que el Espíritu Santo obrara… En estos dos años y medio se ha ido perfilando más y más un nuevo carisma y un nuevo modo de ser Carmelitas e Hijas de Santa Teresa.

No se trata de una reforma dentro de la Reforma, ni de unas terceras Constituciones para las Carmelitas Descalzas, sino de una llamada diferente, de un carisma nuevo, que brota del amado y viejo tronco del Carmelo Teresiano, pero que es un brote nuevo, una plantita nueva… Por eso, recién iniciado el Centenario Teresiano, hemos viajado nuevamente a Roma. Hemos acudido, como corresponde a verdaderas hijas de Santa Teresa, a la Madre Iglesia y estamos a la espera de una respuesta.

Hemos acudido a la Congregaciónpara los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica solicitando la supresión del actual monasterio “Sui Iuris” y la erección canónica de un nuevo Instituto Religioso de vida contemplativa que se denominaría “Carmelitas Samaritanas del Corazón de Jesús”.

Este Instituto estaría regido por una Priora General dependiente directamente de la Santa Sede. Tendría una vinculación espiritual, profunda y auténtica, a la Orden del Carmelo Descalzo. Tan pronto como recibamos la aprobación y el reconocimiento de la Iglesia, solicitaremos la afiliación a la Orden, como ya hay muchas instituciones y congregaciones religiosas y son consideradas miembros de la Familiadel Carmelo; porque el paso dado en absoluto significa desprecio o desamor a la Orden, sino la necesidad de responder a lo que entendemos que Dios nos pide. El amor a la Orden, a su espiritualidad, a los Santos Padres, a Santa Teresita, a la Beata Isabel de la Trinidad… son inmensos. Por eso escribimos esta carta: para afirmarlo y dejar constancia de ello y porque no queremos que, si en nuestra familia nace algo nuevo, los de casa seáis los últimos en enteraros o acabéis enterándoos por gente extraña y ajena a la familia.

No queremos herir y molestar a nadie; bajo ningún concepto queremos que el nacimiento de nuestra pequeña congregación sea una herida más. Esperamos que entendáis que en ningún momento renegamos ni nos alejamos del Carmelo. Somos, nos sentimos, y queremos seguir siendo Carmelitas e hijas de Santa Teresa, pero de esta manera nueva que el Espíritu está suscitando en nosotras.

No nos sentimos más ni mejores que nadie; nos sentimos pobres, pequeñas y sobrecogidas ante la Obrade Dios, a la vez que agradecidas por haber sido escogidas para esta nueva llamada. Os pedimos que recéis por nosotras y nos ayudéis a dar gracias a Dios y que pidáis el don de la generosidad y la fidelidad a lo que Dios nos vaya pidiendo.

Aprovechamos esta carta para manifestar, tanto al Prepósito General como a todos los miembros de la Orden, nuestros sentimientos de amor y comunión.

Unidos en Cristo Jesús y en el amor al Carmelo.

Fdo. Olga María del Redentor 

Monasterio del Corazón de Jesús y San José
Valladolid, 9 de noviembre de 2014


_____________________________________

Por mi parte no voy a añadir mucho más a esta grata noticia. Doy gracias al Señor porque estas Hermanas, cuando eran Carmelitas Descalzas, vivieron con fidelidad y entrega su vocación religiosa (observando las Constituciones de 1990, y por lo tanto sin tener jurisdicción sobre ellas el Prepósito General OCD); y ahora, tras el pertinente discernimiento comunitario, que sólo a ellas y a la Iglesia compete, han descubierto una llamada dentro de la llamada. Y hacen bien, porque sabiendo que su vocación la vivían de manera diferente a lo que la Iglesia pide a las Carmelitas Descalzas, se han puesto a la escucha de la voz del Espíritu que las conduce a una nueva forma de vida que brota del tronco del Carmelo Teresiano. Y me vienen a la mente algunos monasterios de Carmelitas Descalzas que han hecho de su capa un sayo y en los que cuesta reconocer la forma de vida regalada por el Señor en Santa Teresa de Jesús. Y ya sabéis de lo que hablo. Las Carmelitas Descalzas sabemos quiénes son y dónde están. Ahora surge esta nueva realidad de vida religiosa a la que el Corazón de Jesús siga bendiciendo como hasta ahora. Nuestra Madre del Carmen las cubra con su manto y las proteja ante los detractores y malpensantes, que como siempre en estos casos ya han empezado a molestar y a berrear como niños chicos. Bravo por la valentía de estas mujeres, a las que ningún fraile relajado, ni todos juntos, les llega a la altura de las sandalias o alpargatas. Lo siento, yo no soy tan humilde y caritativo como ellas… Y sí, alguna similitud hay con Iesu Communio, pero las reclamaciones o quejas al Altísimo que de Él es la “santa culpa”…






La Abadía de Santa María y San Vicente el Real de Segovia está situada en la vertiente norte del valle del río Eresma. En la cornisa de la iglesia abacial hay una inscripción que brevemente explica los orígenes del monasterio. Dice: “Fue templo del dios Júpiter, siendo quemado por fuego del cielo en el año 140”. Se sobreentiende que cayó un rayo y lo quemó. Sobre las ruinas de este templo pagano se levantó la parroquia de San Vicente Mártir.


Por el año 919 aparece ya fundado un centro cenobítico femenino bajo la Regla de San Benito Abad. En el claustro, en la bajada de la escalera al coro bajo, puede verse la tumba de la Abadesa fundadora del monasterio Dª Juana de Cuéllar, con su cogulla negra. En el año 1156 bajo el reinado de Alfonso VII llamado “el Emperador” (que donó y enriqueció al monasterio con muchos bienes) el monasterio es incorporado a la Orden Cisterciense.


Las monjas Cistercienses de San Vicente el Real observan con fidelidad la Regla de San Benito centrada en la oración litúrgica, la Lectio Divina y el trabajo manual: servicio abnegado, humildad, pobreza voluntaria, obediencia, paz y alegría en el Espíritu Santo, silencio, ayuno, vigilias, etc., para seguir a Jesucristo por el camino del amor y la oblación de sí mismas. Las monjas viven del trabajo en la huerta y de la venta de flores y miel de sus panales.


El monasterio pertenece a la Orden Cisterciense de la Común Observancia y es parte de la Congregaciónde San Bernardo de Castilla. Comunidad ejemplar en su observancia, incluso conservan el hábito tradicional, necesitan urgentemente vocaciones. Las interesadas póngase en contacto con las Hermanas que las recibirán con los brazos abiertos.


- Monasterio de Santa María y San Vicente el Real
C/ San Vicente el Real, 44
40003 Segovia
Tel. 921 432 026






Los Ermitaños de la Divina Providenciaconstituyen la rama contemplativa masculina de la Obra de la Divina Providencia.Fueron fundados por San Luis Orione en 1899 en Italia. A ellos confió Don Orione la misión de la oración constante, la penitencia y el trabajo manual en la vida simple, austera y fraterna del eremitorio.


Al principio se ocuparon también de la instrucción de los trabajadores de los campos en las colonias agrícolas. La intención de Don Orione era también que los Ermitaños reconstruyeran y mantuvieran la vida de oración en antiguos monasterios abandonados, como los monasterios de San Alberto de Butrio (Pavía), Monte Spineto (Alessandria) o Nuestra Señora de Gracia en Sant´Oreste (Roma). Llegaron a tener casas en Tierra Santa y Uruguay.


Su vida está consagrada a la oración, la fraternidad y el trabajo. Sin embargo, reciben en sus casas a quienes buscan dirección espiritual y acompañamiento, estando abierta la posibilidad de pasar unos días de retiro en compañía de los Ermitaños. Aceptan hombres ciegos a la vida ermitaña.


En la actualidad, los Ermitaños están presentes en dos eremitorios: San Alberto de Butrio (Italia) y el eremitorio Fray Ave María (Brasil) inaugurado en 2003. 


Fray Ave María (1900-1964) fue un ermitaño ciego que bajo la paternidad espiritual de Don Orione vivió entregado a la contemplación, la penitencia y el trabajo, ayudando a muchos fieles que se acercaban al eremitorio de Butrio en busca de su consejo. Su proceso de beatificación está incoado.








"Tened caridad, guardad la humildad, vivid la pobreza voluntaria"
(Testamento de Santo Domingo de Guzmán)

Las monjas de la Orden de Predicadores, conocidas como Dominicas, fueron fundadas el 27 de diciembre de 1206, en Prulla (Francia), por Santo Domingo de Guzmán, para que sostuvieran con sus vidas orantes su predicación y la de sus hermanos Dominicos fundados en 1215.


“Estas servidoras de Dios siguen ofreciendo una adoración agradable a su Creador, en la santidad de su vida y en la pureza de su candor. Una vida que es conducente a la salvación para ellas, un ejemplo para los otros, una alegría para los ángeles y un goce para Dios.” (Beato Jordán de Sajonia)

Las monjas Dominicas, con su vida de oración, de silencio y de penitencia, dan testimonio de que Dios existe, que Dios vive, que vale la pena seguirlo, que Dios plenifica y hace felices a los seres humanos. Escogen con plena libertad una forma de vida en la que se dedican al seguimiento exclusivo de Jesucristo y a las cosas celestiales.

"Por más que urja la necesidad de un apostolado activo, las monjas ocupan un lugar preclaro en el Cuerpo Místico de Cristo, ya que ofrecen a Dios el sacrificio de alabanza, ilustran al pueblo de Dios con abundantísimos frutos de santidad, y lo dilatan con una misteriosa fecundidad apostólica... son manantial de gracias en el silencio, en asidua oración y alegre penitencia..." (Perfectae Caritatis, 7)


"Buscar a Jesucristo en el silencio, pensar en Él e invocarlo, de tal manera que la Palabra que sale de la boca de Dios no vuelva a El vacía, sino fructifique en aquéllos a quienes ha sido enviada." (Constituciones, 1 § II)

La monja Dominica es una mujer que ama a Dios y le habla a Dios de la humanidad, alguien que eleva el clamor de tantos millones de personas hasta el trono de la gracia. Imitando a Jesús, que se retiraba al desierto para orar, las Dominicas son un signo de la Jerusalén Celesteque los Dominicos están llamados a construir con su predicación. Mediante la perseverancia en la actitud de escucha, estudio y práctica de la Palabra, anuncian el Evangelio de Dios con el ejemplo de sus vidas. Edifican en el claustro la Iglesia de Dios, que por la oblación de sí mismas han de extender por el mundo con este programa de vida:

"Uniformes en la forma de vida puramente contemplativa, guardando en la clausura y en el silencio la separación del mundo, trabajando diligentemente, fervientes en el estudio de la Verdad, escrutando con corazón ardiente las Escrituras, perseverantes en la oración, ejercitando con alegría la penitencia, buscando la comunión en el régimen, con pureza de conciencia y con el gozo de la concordia fraterna, buscan con libertad de espíritu al que ahora las hace vivir unánimes en una misma casa y en el día novísimo las congregará como pueblo de adquisición en la Ciudad Santa". (Constituciones, 1 § V)


La vida contemplativa dominica se centra en torno a Jesús, llevando las monjas a cabo su vocación a través de:

1) La oración pública y privada: Por medio de la Liturgia de las Horas, oración pública de la Iglesia, las Dominicas se entregan a la alabanza divina. Así el cántico de alabanza que continuamente tributan con sus vidas es continuación del mismo que el Hijo de Dios al encarnarse trajo a la tierra. Por eso, al celebrar el Oficio Divino, recuerdan y hacen suyas aquellas palabras de San Agustín: "Reconozcamos nuestra propia voz en Jesucristo y su propia voz en nosotras".
2) Lectura de la Palabra de Dios.
3) Estudio: El estudio no sólo nutre la contemplación sino que favorece el cumplimiento de los Consejos Evangélicos con una fidelidad más lúcida. La luz y fuente del estudio de la monja dominica es Dios.


4) Trabajo manual: Favorece el equilibrio de la mente y evolución de la propia personalidad. Se hacen solidarias de la suerte de tantos hombres, especialmente de los pobres.
5) Vida comunitaria: "Viviendo unánimes en el Señor, no teniendo más que un alma y corazón en Dios, dentro del monasterio".

Las Dominicas profesan una tierna devoción filial a la Madre de Dios: "Las monjas amen intensamente y honren a la Bienaventurada Virgen María, Madre de Misericordia, Reina de los Apóstoles y de las Vírgenes, y también modelo sublime de meditación de las palabras de Cristo y de docilidad a la propia misión".


Cada monasterio de la Ordenes autónomo e independiente, permaneciendo cada uno bajo el régimen y cuidado de su Madre Priora. Ahora bien, para ayudarse mutuamente y colaborar en diversos aspectos, normalmente se encuentran federados. Los monasterios de Dominicas en España están agrupados en tres federaciones: Federación de Santo Domingo, Federación de la Inmaculada y Federación de Nuestra Señora del Rosario.



Algunos monasterios en España:


Monasterio de Santa María del Pilar, Zaragoza

- MM. Dominicas
Monasterio de Santa María del Pilar
Cofradía del Señor atado a la Columna, 2 – Bajo
50012 Zaragoza
España
Tel. 976 75 20 71





Las Hijas de Santa María de la Ternura son una comunidad de vida contemplativa fundada por ocho Hermanas el 25 de diciembre de 2001 en la Diócesis de Caguas (Puerto Rico). Al amparo de la Madre de la Ternura, las Hermanas viven a la escucha de la Palabra, en acogida permanente, libre y gozosa del Amor de Dios. Su vida gira en torno a la Palabra Divina, alimento de sus almas, y lámpara que conduce sus vidas peregrinas hasta llegar a las moradas del Cielo. Cuantos las contemplen, deberán ver a través de sus rostros el amor que Dios tiene a toda criatura. A imitación de la Virgen María, deben ser en medio del pueblo signo y señal de la ternura de Dios manifestada en Jesucristo. Por encima de todo, las Hijas de Santa María de la Ternura se han consagrado para hacer vida el Mandato del Amor, y todas, unidas en un mismo ideal, hacer presente el signo gozoso de comunión fraterna en medio del pueblo de Dios; para que en ellas el mundo reconozca al verdadero discípulo de Cristo por el amor con que se aman.


- Hijas de Santa María de la Ternura
Monasterio María Madre de la Iglesia
Apartado 5097 Caguas
PUERTO RICO 00726
Tel: (787) 653-58133






“La vida de la Misionera de la Pasión de Jesús debe ser una vida de oración continua; un continuo ofertorio; una ininterrumpida elevación; un himno incesante de amor, de reparación, de gloria a Dios; un sacrificio continuo unido al Sacrificio de Jesús por la gloria del Padre y la salvación de las almas”. 
(Madre María Margarita)


Las Misioneras de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo son un Instituto Religioso de Derecho Diocesano fundado por la Sierva de Dios Madre María Margarita de Jesús Crucificado (María Virginia Lazzari, 1885-1961), en 1936 en la Basílica de la Sábana Santa de Turín (Italia).


Oración, sacrificio, testimonio

Su carisma consiste en vivir íntimamente unidas a Jesús Crucificado y Resucitado, ofreciendo la propia vida como acto de adoración, alabanza, expiación, impetración, gloria y exaltación de la Santísima Trinidad por la salvación eterna de las almas. Su consagración religiosa se fundamenta en una sólida vida contemplativa que hunde sus raíces en la meditación de la Pasión de Cristo, en la participación en el Santo Sacrificio y la adoración del Santísimo Sacramento.


Allí donde las Hermanas estén presentes realizan un apostolado enfocado a la atención de las personas que sufren como niños abandonados, familias pobres, ancianos desamparados… Colaboran también en la pastoral parroquial, la pastoral con jóvenes, catequesis, etc. Las Misioneras están presentes en Italia, Rumanía y Ecuador.


- Suore Missionarie della Passione di N.S.G.C.
Piazza Santa Caterina, 9
12089 Villanova Mondovi (CN)
Italia
Tel. (+39) 0174 69 90 43






¡Paz y Amor! Les escribimos desde el Instituto Religioso de las "Hijas del Corazón de Jesús"que vosotros habéis incluido en vuestro blog muy amablemente. Gracias. Ahora os ofrecemos una buena noticia,  y es  que, a Dios gracias, hemos publicado la primera biografía en español de nuestra Madre Fundadora, la  Beata María de Jesús. Les agradeceríamos que nos ayudasen a difundirla en ESPAÑA, especialmente en este Año de la Vida Consagrada. Para ello, previo anuncio de esta biografía en vuestro blog, podéis informar que cualquiera que esté interesado en recibirla, la podrá obtener gratuitamente contactando con el correo fcjvenezialido@gmail.com , dejando su dirección, así como el número de ejemplares que desea recibir para uso personal o para poder difundirla en parroquias, especialmente en los lugares donde exista la Adoración al Santísimo Sacramento o la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Les agradecemos de todo corazón y les presentamos en nuestras oraciones. Alabado sea Jesucristo, María Santísima y San José.

Las Hijas del Corazón de Jesús


"... «He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu Voluntad» (Hb 10, 9). Estas palabras muestran muy bien a lo que Madre María Deluil-Martiny fue llamada a realizar durante toda su vida. Muy pronto comenzó a sentir compasión por las «heridas causadas al Amor de Jesús», así como por el rechazo de Dios tan frecuente en la sociedad. Al mismo tiempo, descubrió la grandeza de la entrega que Jesús hace al Padre para salvar a los hombres, la riqueza del amor que irradia de su Corazón, y la fecundidad de la Sangre y del Agua que brotan de su Costado abierto. Se convenció de que era necesario compartir el sufrimiento redentor del Crucificado, con espíritu de reparación por los pecados del mundo. Madre María de Jesús se entregó a sí misma al Señor, a través de las pruebas y de una purificación constante. De veras podía decir: «Siento por Jesús una gran pasión… Su vida en mí, mi vida en él».

Enseguida Madre María comunicó a cuantos la rodeaban su deseo de vivir esta oblación al Salvador mediante una ardiente participación en el Sacrificio de la Misa. Cuando fundó las Hijas del Corazón de Jesús, puso en el centro de la vida religiosa la Adoración Eucarística. Comprendiendo profundamente el Sacrificio de Cristo, deseaba unirse continuamente al ofrecimiento de la Sangre de Cristo a la Santísima Trinidad. Poseyendo una justa comprensión de la Eucaristía, insertó entre las orientaciones de su Instituto «una continua acción de gracias» al Corazón de Jesús por todos sus beneficios y su Misericordia, así como «súplicas continuas para obtener la Venida del Reino de Jesucristo en el mundo». Y entre sus intenciones de oración daba un lugar relevante a los sacerdotes, concretamente a su santificación y fidelidad". (San Juan Pablo II, homilía de la beatificación de Madre María de Jesús Deluil-Martiny)




Laura me contaba en un correo electrónico que se siente llamada por el Señor a la forma de vida inspirada a San Francisco y Santa Clara de Asís. Quiere ser toda para Dios en la vida contemplativa y escondida del claustro. Ha leído las biografías y escritos de los Seráficos Padres, y se siente identificada con ese espíritu. Es un alma profundamente eucarística, una chica alegre y trabajadora. Le cuesta dejar el mundo y las relaciones buenas que en él se entablan, pero está decidida. Busca el monasterio de Clarisas más cercano a su localidad, escribe, recibe respuesta, llama por teléfono y las Hermanas la invitan a pasar unos días en el monasterio. A la par que un cierto temor, Laura está muy ilusionada. Cuando llega al monasterio las Hermanas la reciben con los brazos abiertos. Tras pasar unos días en el monasterio me relata que su experiencia no ha sido buena y que en su interior siente fuerte contradicción entre lo que ha vivido, y se le ofrece vivir, y lo que el Señor le pide vivir. En el monasterio en el que estuvo percibió usos y costumbres con las que ella no se identificaba. No había rejas en el locutorio, la comunidad asistía a Misa sentada en los primeros bancos de la iglesia separados por unos maceteros del resto de la bancada, no se guardaba bien el silencio fuera de los tiempos de recreación y trabajo, la casa era demasiado "confortable", el hábito era "raro" y algunas Hermanas iban sin velo en el interior del monasterio, salían del monasterio a realizar recados ridículos, etc. Las Hermanas en su opinión eran buenas mujeres, atentas, simpáticas... pero ella no buscaba sólo eso en una comunidad. Yo sabía de qué pie cojeaba ese monasterio, demasiado inclinado a un feminismo mal entendido y con una opción de vida que podemos decir se aparta de lo tradicional. Mucho icono bizantino por todos lados, sesiones de yoga y zen, instrumentos alternativos en los oficios religiosos, concepción "fronteriza" de la clausura, curas viejos pero "modernos" que las van a dar retiros, etc. Pero lo que más le dolió a Laura fue comprobar cómo en la consagración eucarística ninguna Hermana se arrodillaba (entre 40 y 90 años) y todas comulgaban directamente en el altar cogiendo la Hostia con sus manos de la patena. Al preguntar a la Madre Abadesa, que la dijo que la llamara por su nombre de pila, ésta le contestó que ellas habían tomado esa resolución como mujeres cristianas autónomas e independientes, bla, bla... Creo que fue bueno que tuviera esa experiencia, que la enriquece personal y espiritualmente. Le ofrecí un listado de monasterios de Clarisas a mi entender "normales y de buen espíritu", en la línea de lo que ella manifestaba el Señor le pedía. Ya lleva tres meses de postulantado, y antes de comenzar la Cuaresma (periodo en el que cesan las comunicaciones con el exterior) me escribió para contarme su dicha y pedirme oraciones por su fidelidad y perseverancia.

Cada monasterio, en este caso de Clarisas, es ciertamente libre para tomar las opciones que sus miembros crean oportunas. Sólo quiero decir que habrá mujeres que se sientan identificadas con el espíritu del primer monasterio al que acudió Laura, y otras que no. Buscad y visitad monasterios las llamadas por el Señor a la vida del claustro. Vedlos y experimentad la vida en ellos por vosotras mismas. Allí donde el Señor os llame lo sabréis. No desfallezcáis tras una primera, segunda o tercera mala experiencia. Buscad y encontraréis.

Os pongo una serie de fotografías de Clarisas de diversos monasterios españoles. Misma Regla, mismas Constituciones, pero la vida real y concreta en unos y otros se me antoja que poco tiene que ver. Omito los nombres para que nadie se ofenda, aunque las imágenes son públicas y están todas colgadas en Internet.



















“Amar y hacer amar a Jesús, a la Iglesia, al Papa, a las almas; 
con María, por María y en María”.
Don Arturo y Santa María Consoladora del Carpinelo


Los Misioneros de la Divina Redención son un Instituto Religioso Clerical de Derecho Pontificio fundado por el Siervo de Dios Arturo D´Onofrio (1914-2006) en 1954 (Italia). Su carisma consiste en el “anuncio del misterio de la Redención a la juventud pobre, huérfana y abandonada, cuidando la educación integral que comprende la promoción humana, cristiana, religiosa, moral, civil, intelectual y profesional, según los principios de una sana pedagogía para una provechosa inserción en la sociedad” (Const. 4). Su espiritualidad está fundamentada en la contemplación y vivencia del Misterio Pascual del que emana el carisma redentor. Devoción eucarística, filiación mariana, y fidelidad al Papa y al Magisterio de la Iglesia son características del espíritu del Instituto.


La labor apostólica que realizan incluye la atención de hogares para niños huérfanos y jóvenes con problemas, escuelas, talleres de formación profesional, atención a los ancianos abandonados, pastoral parroquial, etc. Los Misioneros de la Divina Redención están presentes en Italia, México, Guatemala, Perú, El Salvador, Costa Rica y Colombia.







Carta de la Madre OlgaMaría del Redentor, Priora del monasterio del Corazón de Jesús y San José de Valladolid, al Prepósito General y la Familia Carmelitana:

Querido P. Saverio, Padres y Madres, Hermanos y Hermanas de la Orden del Carmelo:

Lo primero que deseamos expresar es el amor fraterno y que el motivo de escribir esta carta no es otro que el deseo de la comunión y la concordia.

Es de sobra conocido por todos que desde hace algún tiempo en este Carmelo de Valladolid-Campo Grande vamos viviendo nuestra vocación de Carmelitas e Hijas de Santa Teresa de un manera un tanto diferente a lo que es habitual entre las Carmelitas Descalzas. Esto, como es normal, ha generado extrañeza, recelos, opiniones varias… Queremos ahora aclarar la verdad y compartir el momento que estamos viviendo.

Nada de cuanto hacemos o vivimos está en ningún momento fuera de la obediencia a la Iglesia y tampoco es fruto de caprichos y ocurrencias, sino de lo que hemos comprendido que Dios nos pide, de lo que hemos percibido como una llamada dentro de la llamada. Por eso hace dos años y medio estuvimos en Roma exponiéndolo y presentando un nuevo proyecto para vivir nuestra consagración como hijas de Santa Teresa. Allí nos dieron luz verde y nos animaron a comenzar a vivir y a dejar que el Espíritu Santo obrara… En estos dos años y medio se ha ido perfilando más y más un nuevo carisma y un nuevo modo de ser Carmelitas e Hijas de Santa Teresa.

No se trata de una reforma dentro de la Reforma, ni de unas terceras Constituciones para las Carmelitas Descalzas, sino de una llamada diferente, de un carisma nuevo, que brota del amado y viejo tronco del Carmelo Teresiano, pero que es un brote nuevo, una plantita nueva… Por eso, recién iniciado el Centenario Teresiano, hemos viajado nuevamente a Roma. Hemos acudido, como corresponde a verdaderas hijas de Santa Teresa, a la Madre Iglesia y estamos a la espera de una respuesta.

Hemos acudido a la Congregaciónpara los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica solicitando la supresión del actual monasterio “Sui Iuris” y la erección canónica de un nuevo Instituto Religioso de vida contemplativa que se denominaría “Carmelitas Samaritanas del Corazón de Jesús”.

Este Instituto estaría regido por una Priora General dependiente directamente de la Santa Sede. Tendría una vinculación espiritual, profunda y auténtica, a la Orden del Carmelo Descalzo. Tan pronto como recibamos la aprobación y el reconocimiento de la Iglesia, solicitaremos la afiliación a la Orden, como ya hay muchas instituciones y congregaciones religiosas y son consideradas miembros de la Familiadel Carmelo; porque el paso dado en absoluto significa desprecio o desamor a la Orden, sino la necesidad de responder a lo que entendemos que Dios nos pide. El amor a la Orden, a su espiritualidad, a los Santos Padres, a Santa Teresita, a la Beata Isabel de la Trinidad… son inmensos. Por eso escribimos esta carta: para afirmarlo y dejar constancia de ello y porque no queremos que, si en nuestra familia nace algo nuevo, los de casa seáis los últimos en enteraros o acabéis enterándoos por gente extraña y ajena a la familia.

No queremos herir y molestar a nadie; bajo ningún concepto queremos que el nacimiento de nuestra pequeña congregación sea una herida más. Esperamos que entendáis que en ningún momento renegamos ni nos alejamos del Carmelo. Somos, nos sentimos, y queremos seguir siendo Carmelitas e hijas de Santa Teresa, pero de esta manera nueva que el Espíritu está suscitando en nosotras.

No nos sentimos más ni mejores que nadie; nos sentimos pobres, pequeñas y sobrecogidas ante la Obrade Dios, a la vez que agradecidas por haber sido escogidas para esta nueva llamada. Os pedimos que recéis por nosotras y nos ayudéis a dar gracias a Dios y que pidáis el don de la generosidad y la fidelidad a lo que Dios nos vaya pidiendo.

Aprovechamos esta carta para manifestar, tanto al Prepósito General como a todos los miembros de la Orden, nuestros sentimientos de amor y comunión.

Unidos en Cristo Jesús y en el amor al Carmelo.

Fdo. Olga María del Redentor 

Monasterio del Corazón de Jesús y San José
Valladolid, 9 de noviembre de 2014


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Por mi parte no voy a añadir mucho más a esta grata noticia. Doy gracias al Señor porque estas Hermanas, cuando eran Carmelitas Descalzas, vivieron con fidelidad y entrega su vocación religiosa (observando las Constituciones de 1990, y por lo tanto sin tener jurisdicción sobre ellas el Prepósito General OCD); y ahora, tras el pertinente discernimiento comunitario, que sólo a ellas y a la Iglesia compete, han descubierto una llamada dentro de la llamada. Y hacen bien, porque sabiendo que su vocación la vivían de manera diferente a lo que la Iglesia pide a las Carmelitas Descalzas, se han puesto a la escucha de la voz del Espíritu que las conduce a una nueva forma de vida que brota del tronco del Carmelo Teresiano. Y me vienen a la mente algunos monasterios de Carmelitas Descalzas que han hecho de su capa un sayo y en los que cuesta reconocer la forma de vida regalada por el Señor en Santa Teresa de Jesús. Y ya sabéis de lo que hablo. Las Carmelitas Descalzas sabemos quiénes son y dónde están. Ahora surge esta nueva realidad de vida religiosa a la que el Corazón de Jesús siga bendiciendo como hasta ahora. Nuestra Madre del Carmen las cubra con su manto y las proteja ante los detractores y malpensantes, que como siempre en estos casos ya han empezado a molestar y a berrear como niños chicos. Bravo por la valentía de estas mujeres, a las que ningún fraile relajado, ni todos juntos, les llega a la altura de las sandalias o alpargatas. Lo siento, yo no soy tan humilde y caritativo como ellas… Y sí, alguna similitud hay con Iesu Communio, pero las reclamaciones o quejas al Altísimo que de Él es la “santa culpa”…






La Abadía de Santa María y San Vicente el Real de Segovia está situada en la vertiente norte del valle del río Eresma. En la cornisa de la iglesia abacial hay una inscripción que brevemente explica los orígenes del monasterio. Dice: “Fue templo del dios Júpiter, siendo quemado por fuego del cielo en el año 140”. Se sobreentiende que cayó un rayo y lo quemó. Sobre las ruinas de este templo pagano se levantó la parroquia de San Vicente Mártir.


Por el año 919 aparece ya fundado un centro cenobítico femenino bajo la Regla de San Benito Abad. En el claustro, en la bajada de la escalera al coro bajo, puede verse la tumba de la Abadesa fundadora del monasterio Dª Juana de Cuéllar, con su cogulla negra. En el año 1156 bajo el reinado de Alfonso VII llamado “el Emperador” (que donó y enriqueció al monasterio con muchos bienes) el monasterio es incorporado a la Orden Cisterciense.


Las monjas Cistercienses de San Vicente el Real observan con fidelidad la Regla de San Benito centrada en la oración litúrgica, la Lectio Divina y el trabajo manual: servicio abnegado, humildad, pobreza voluntaria, obediencia, paz y alegría en el Espíritu Santo, silencio, ayuno, vigilias, etc., para seguir a Jesucristo por el camino del amor y la oblación de sí mismas. Las monjas viven del trabajo en la huerta y de la venta de flores y miel de sus panales.


El monasterio pertenece a la Orden Cisterciense de la Común Observancia y es parte de la Congregaciónde San Bernardo de Castilla. Comunidad ejemplar en su observancia, incluso conservan el hábito tradicional, necesitan urgentemente vocaciones. Las interesadas póngase en contacto con las Hermanas que las recibirán con los brazos abiertos.


- Monasterio de Santa María y San Vicente el Real
C/ San Vicente el Real, 44
40003 Segovia
Tel. 921 432 026






Los Ermitaños de la Divina Providenciaconstituyen la rama contemplativa masculina de la Obra de la Divina Providencia.Fueron fundados por San Luis Orione en 1899 en Italia. A ellos confió Don Orione la misión de la oración constante, la penitencia y el trabajo manual en la vida simple, austera y fraterna del eremitorio.


Al principio se ocuparon también de la instrucción de los trabajadores de los campos en las colonias agrícolas. La intención de Don Orione era también que los Ermitaños reconstruyeran y mantuvieran la vida de oración en antiguos monasterios abandonados, como los monasterios de San Alberto de Butrio (Pavía), Monte Spineto (Alessandria) o Nuestra Señora de Gracia en Sant´Oreste (Roma). Llegaron a tener casas en Tierra Santa y Uruguay.


Su vida está consagrada a la oración, la fraternidad y el trabajo. Sin embargo, reciben en sus casas a quienes buscan dirección espiritual y acompañamiento, estando abierta la posibilidad de pasar unos días de retiro en compañía de los Ermitaños. Aceptan hombres ciegos a la vida ermitaña.


En la actualidad, los Ermitaños están presentes en dos eremitorios: San Alberto de Butrio (Italia) y el eremitorio Fray Ave María (Brasil) inaugurado en 2003. 


Fray Ave María (1900-1964) fue un ermitaño ciego que bajo la paternidad espiritual de Don Orione vivió entregado a la contemplación, la penitencia y el trabajo, ayudando a muchos fieles que se acercaban al eremitorio de Butrio en busca de su consejo. Su proceso de beatificación está incoado.








"Tened caridad, guardad la humildad, vivid la pobreza voluntaria"
(Testamento de Santo Domingo de Guzmán)

Las monjas de la Orden de Predicadores, conocidas como Dominicas, fueron fundadas el 27 de diciembre de 1206, en Prulla (Francia), por Santo Domingo de Guzmán, para que sostuvieran con sus vidas orantes su predicación y la de sus hermanos Dominicos fundados en 1215.


“Estas servidoras de Dios siguen ofreciendo una adoración agradable a su Creador, en la santidad de su vida y en la pureza de su candor. Una vida que es conducente a la salvación para ellas, un ejemplo para los otros, una alegría para los ángeles y un goce para Dios.” (Beato Jordán de Sajonia)

Las monjas Dominicas, con su vida de oración, de silencio y de penitencia, dan testimonio de que Dios existe, que Dios vive, que vale la pena seguirlo, que Dios plenifica y hace felices a los seres humanos. Escogen con plena libertad una forma de vida en la que se dedican al seguimiento exclusivo de Jesucristo y a las cosas celestiales.

"Por más que urja la necesidad de un apostolado activo, las monjas ocupan un lugar preclaro en el Cuerpo Místico de Cristo, ya que ofrecen a Dios el sacrificio de alabanza, ilustran al pueblo de Dios con abundantísimos frutos de santidad, y lo dilatan con una misteriosa fecundidad apostólica... son manantial de gracias en el silencio, en asidua oración y alegre penitencia..." (Perfectae Caritatis, 7)


"Buscar a Jesucristo en el silencio, pensar en Él e invocarlo, de tal manera que la Palabra que sale de la boca de Dios no vuelva a El vacía, sino fructifique en aquéllos a quienes ha sido enviada." (Constituciones, 1 § II)

La monja Dominica es una mujer que ama a Dios y le habla a Dios de la humanidad, alguien que eleva el clamor de tantos millones de personas hasta el trono de la gracia. Imitando a Jesús, que se retiraba al desierto para orar, las Dominicas son un signo de la Jerusalén Celesteque los Dominicos están llamados a construir con su predicación. Mediante la perseverancia en la actitud de escucha, estudio y práctica de la Palabra, anuncian el Evangelio de Dios con el ejemplo de sus vidas. Edifican en el claustro la Iglesia de Dios, que por la oblación de sí mismas han de extender por el mundo con este programa de vida:

"Uniformes en la forma de vida puramente contemplativa, guardando en la clausura y en el silencio la separación del mundo, trabajando diligentemente, fervientes en el estudio de la Verdad, escrutando con corazón ardiente las Escrituras, perseverantes en la oración, ejercitando con alegría la penitencia, buscando la comunión en el régimen, con pureza de conciencia y con el gozo de la concordia fraterna, buscan con libertad de espíritu al que ahora las hace vivir unánimes en una misma casa y en el día novísimo las congregará como pueblo de adquisición en la Ciudad Santa". (Constituciones, 1 § V)


La vida contemplativa dominica se centra en torno a Jesús, llevando las monjas a cabo su vocación a través de:

1) La oración pública y privada: Por medio de la Liturgia de las Horas, oración pública de la Iglesia, las Dominicas se entregan a la alabanza divina. Así el cántico de alabanza que continuamente tributan con sus vidas es continuación del mismo que el Hijo de Dios al encarnarse trajo a la tierra. Por eso, al celebrar el Oficio Divino, recuerdan y hacen suyas aquellas palabras de San Agustín: "Reconozcamos nuestra propia voz en Jesucristo y su propia voz en nosotras".
2) Lectura de la Palabra de Dios.
3) Estudio: El estudio no sólo nutre la contemplación sino que favorece el cumplimiento de los Consejos Evangélicos con una fidelidad más lúcida. La luz y fuente del estudio de la monja dominica es Dios.


4) Trabajo manual: Favorece el equilibrio de la mente y evolución de la propia personalidad. Se hacen solidarias de la suerte de tantos hombres, especialmente de los pobres.
5) Vida comunitaria: "Viviendo unánimes en el Señor, no teniendo más que un alma y corazón en Dios, dentro del monasterio".

Las Dominicas profesan una tierna devoción filial a la Madre de Dios: "Las monjas amen intensamente y honren a la Bienaventurada Virgen María, Madre de Misericordia, Reina de los Apóstoles y de las Vírgenes, y también modelo sublime de meditación de las palabras de Cristo y de docilidad a la propia misión".


Cada monasterio de la Ordenes autónomo e independiente, permaneciendo cada uno bajo el régimen y cuidado de su Madre Priora. Ahora bien, para ayudarse mutuamente y colaborar en diversos aspectos, normalmente se encuentran federados. Los monasterios de Dominicas en España están agrupados en tres federaciones: Federación de Santo Domingo, Federación de la Inmaculada y Federación de Nuestra Señora del Rosario.



Algunos monasterios en España:


Monasterio de Santa María del Pilar, Zaragoza

- MM. Dominicas
Monasterio de Santa María del Pilar
Cofradía del Señor atado a la Columna, 2 – Bajo
50012 Zaragoza
España
Tel. 976 75 20 71



 
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